Dolor en Lima por víctimas del fuego en centro de rehabilitación

LIMA ( AFP) "Ahí estaba mi hijo", exclamó una mujer arrodillada en el suelo a unos 30 metros de la inadecuada casa de un barrio pobre de Lima donde funcionaba un centro de rehabilitación para drogadictos y alcohólicos que el sábado ardió causando la muerte de unas 26 personas.

Ese centro había sido clausurado dos veces por el municipio local por violar la normativa vigente, sin embargo seguía funcionando.

En medio del dolor y llanto de la mujer, la policía y la fiscal continuaban con la labor de registrar los cadáveres ordenados en suelo, tapados con mantas, para luego introducirlo en un camión y trasladarlo a la morgue central para su identificación.

La mujer que apenas balbuceó su nombre, Rosa, dijo que hace unos cinco meses había llevado a su hijo a ese centro porque le habían contado que en ese lugar se lograba rehabilitar a los drogadictos "con la palabra del señor".

Pagaba 150 soles (55 dólares) al mes y cada 15 días le llevaba alimentos, frutas y ropa.

El local del centro de rehabilitación "Cristo es amor" funcionaba en una casa angosta de tres pisos -dos de ellos construidos con ladrillo y el tercero de madera con techo de lámina (chapa)- en la primera cuadra de la avenida principal Los Próceres de la Independencia del populoso distrito San Juan de Lurigancho.

"Esto jamás puede llamarse centro de rehabilitación, es una casa inadecuada y mal construida", dijo a la AFP un oficial de la policía de criminalística.

El local, de color azul, tiene una sola entrada separada por una reja. La puerta es de fierro y las ventanas están bloqueadas con rejas. Los jóvenes que se encontraban en el segundo piso pudieron salvarse porque se lanzaron, según la policía.

Las víctimas del pavoroso incendio estaban encerradas y fallecieron por asfixia antes que por quemaduras, dijo el jefe del Cuerpo General de Bomberos, Antonio Zavala.

"Tenía un hermano dentro, pero huyó hace tres semanas, porque ahí lo amarraban", narró María Alca Ramos, quien aseguró que el local funcionaba en dos etapas.

En el primer piso, destinado para los que llegan, "los amarran porque según aseguran deben desintoxicarse y acostumbrarse a su nueva vida, y cuando sienten la angustia de la falta de droga quieren escapar".Luego de los seis meses, los suben al segundo piso "a escuchar la palabra del señor" y comenzar su rehabilitación, pero algunos logran huir por lo que siempre las puertas están cerradas con seguro, señaló.

Alca Ramos dijo un primo hermano suyo también estaba estaba internado, y es uno de los muertos.

María Alcántara, que vive a unos metros del centro, señaló que algunas noches se escucha llanto, pelea y gritos. "Nos hemos quejado al municipio porque no puede haber uno de estos centros en una zona donde viven familias, pero los del municipio vienen, miran y se van", señaló.

La municipalidad de San Juan de Lurigancho señaló en un comunicado que el centro de rehabilitación había sido clausurado en dos ocasiones.

La medida se aplicó porque el local "carecía de las condiciones mínimas y del espacio suficiente para operar como albergue, más aún porque llegaba a internar a unos 80 pacientes".

Por su parte, el ministro de Salud, Alberto Tejada, dijo que "aparentemente no es un centro oficial" y que se está investigando. "En el Perú existe una cultura de la informalidad que requerimos" cerrar para acabar con esos locales no autorizados y que funcionan.

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