Drama Trump: Disputas y falsedades golpean la transición

El drama, las disputas y las falsedades que permearon la campaña presidencial de Donald Trump están ahora presentes en su transición a la Casa Blanca y han forzado a sus asistentes a defender sus aseveraciones infundadas sobre voto ilegal, además de que se han filtrado al público sus luchas internas.

El lunes, la campaña para un recuento de votos encabezada por la candidata del Partido Verde Jill Stein y a la que se unió la oficina de campaña de Hillary Clinton siguió marchando en tres estados, con base en parte a la aseveración no corroborada de Stein de que ataques cibernéticos pudieron haber interferido en las máquinas electrónicas de votación. Funcionarios de Wisconsin aprobaron los planes de iniciar un recuento de votos esta misma semana. Stein solicitó además un recuento en Pennsylvania y se espera que haga lo mismo en Michigan, donde las autoridades electorales certificaron el lunes el triunfo de Trump.

Trump ha criticado airadamente los recuentos y ahora acusa sin evidencia qué él, y no Clinton, hubiera ganado el voto popular si no hubiera sido por los "millones de personas que votaron ilegalmente". A través de Twitter, señaló a Virginia, California y New Hampshire.

No ha habido indicios de saboteo extenso en la elección o de fraude electoral en esos estados ni en ningún otro, y los asesores de Trump pasaron apuros el lunes para respaldar la afirmación de su jefe.

El vocero Jason Miller dijo que la votación ilegal era "un asunto preocupante", pero la única evidencia que mencionó fue un reporte noticioso de 2014 y un estudio sobre irregularidades electorales realizadas antes de la elección de 2016.

Trump se reunió el lunes con candidatos para su gabinete, incluido el general retirado David Petraeus, un nuevo contendiente para el puesto de secretario de Estado. Trump se reunirá el martes con el senador federal de Tennessee, Bob Corker, quien también está siendo considerado más seriamente para el cargo diplomático, y con Mitt Romney, quien se ha convertido en un símbolo de las divisiones internas en el equipo de transición.

Petraeus dijo a reporteros que estuvo aproximadamente una hora con Trump, y elogió al presidente electo por mostrar "una enorme comprensión sobre una amplia variedad de retos que hay allá afuera".

"Muy buena conversación y veremos a dónde va a partir de aquí", agregó. Petraeus, exdirector de la CIA, se declaró culpable el año pasado a un cargo menor por mal uso de información clasificada relacionada a documentos que proporcionó a su biógrafa, con quien tenía una aventura amorosa.

Se ha dicho que el vicepresidente electo Mike Pence, quien encabeza el proceso de transición, está entre quienes apoyan a Romney para que encabece el Departamento de Estado. Romney fue un duro crítico de Trump durante toda la campaña presidencial pero le interesa el puesto en el gabinete, y ellos conversaron al respecto durante una reunión larga al inicio de este mes.

Otros asesores de alto nivel de Trump, notablemente la jefa de campaña Kellyanne Conway, han lanzado una campaña pública bastante inusual para advertir al presidente electo que la nominación de Romney sería vista como una traición por sus partidarios.

Tres personas cercanas al equipo de transición dijeron que Trump sabía que Conway planeaba expresar su opinión, tanto en Twitter como en entrevistas de televisión. Ellos rebatieron reportes de que Trump estaba furioso con ella e insinuaron que su decisión de considerar candidatos adicionales subrayaba la influencia de ella.

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