EEUU clama en la Bienal contra el muro de Trump en la frontera con México

Estados Unidos lleva a la XVI Bienal de Arquitectura de Venecia, que abrirá mañana sus puertas, una propuesta que reivindica el concepto de ciudadanía y clama contra el muro que quiere construir su presidente, Donald Trump en la frontera con México.

El histórico pabellón estadounidense, ubicado en los Giardini de Venecia desde 1930, señala que todas las personas comparten su condición de seres humanos y que por eso las barreras construidas para separarlos son un sinsentido.

La exposición se llama "Dimensions of Citizenship" ("Dimensiones de ciudadanía"), está comisariada por Niall Arkinson, Ann Lui y Mimi Zeiger y se compone de siete salas que abordan distintos conceptos relacionados con la persona, las fronteras, las naciones y el propio cosmos.

Antes incluso de entrar en el pabellón, el visitante ya puede comprender lo que se va a encontrar.

"En un momento en que la expansión del muro fronterizo México-Estados Unidos se cierne sobre discursos de ciudadanía nacional, es urgente que la arquitectura redefina lo que significa ser un ciudadano hoy en día", se lee en un gran panel blanco.

El estudio de arquitectos Teddy Cruz y Fonna Forman examina la frontera entre Estados Unidos y México, mostrando con imágenes tomadas desde el aire cómo el territorio no tiene ninguna división real.

Desafían así la idea de límite entre las naciones y rechazan que deba ser construido un enorme muro que separe Estados Unidos y México, como defiende el presidente Trump.

Lejos de ello, insisten en la riqueza de los recursos naturales que comparten los países y citan por ejemplo el río Tijuana, que fluye entre ambos.

Pero este muro fronterizo no es el único tema que aborda este pabellón.

Los artistas Amanda Williams y Andrés L. Hernández presentan en el exterior una estructura de acero, formada por barras doradas cubiertas de trenzas negras, inspiradas en los peinados afroamericanos, que pretende llamar la atención sobre cómo la raza puede moldear la identidad.

El proyecto estadounidense también critica las divisiones y las exclusiones que se dan en el ámbito digital, con mensajes hirientes o memes en las redes sociales que tratan de ridiculizar al que es considerado diferente.

"Cuando las fronteras son resbaladizas, tanto como una dirección de IP, las personas quedan sujetas a algoritmos de inteligencia artificial" que exigen replantearse el concepto de ciudadanía, informa uno de los grandes paneles colgados en las paredes.

Junto con estas frases, grandes esperas verdes caen de los techos del pabellón con preguntas que invitan al público a reflexionar por ejemplo sobre "cómo diseñar una frontera que se adapte a recursos compartidos, ecologías y elementos comunes transnacionales".

La conclusión del recorrido es que todas las personas son ciudadanos con los mismos "derechos y responsabilidades".

El pabellón se opone a la desigualdad, al rechazo y a las deportaciones de inmigrantes, y aplaude la acogida y la inclusión porque solo cuando el hombre se libera "de la idea de que hay diferencias entre los nacionales y los extranjeros" puede construir espacios enriquecedores. 

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