EEUU: Normas sobre el clima generan controversia

Los nuevos límites establecidos por el presidente Barack Obama a la contaminación emitida por las plantas generadoras de electricidad han desatado una avalancha de información sobre cuáles serán los costos de las normas, cómo afectarán la salud de la población y qué tan efectivas serán para reducir el cambio climático.

Sólo hay un problema: prácticamente ninguna está basada en la realidad.

Eso se debe a que las normas propuestas por Obama, que buscan recortar las emisiones de dióxido de carbono de las plantas generadoras de energía en 30% para 2030, se basan en que los estados desarrollen sus propios planes a la medida para alcanzar sus metas. Entre las opciones está cambiar al uso de fuentes más limpias de combustible, impulsar la eficiencia para reducir la demanda de electricidad y el llamado canje de emisiones, un sistema que proporciona estímulos económicos a cambio de lograr reducciones en la emisión de contaminantes.

Los estados no presentarán planes hasta mediados de 2016, como fecha más próxima; algunos podrían tener como plazo hasta 2018. Así, pasarán años para que se conozca el verdadero impacto.

Pero eso no está deteniendo a la Casa Blanca, a los grupos ambientalistas y a la industria de la energía en hacer abundantes pronósticos sobre lo que ocurrirá.

A continuación, lo que sabemos y lo que no sabemos en torno a los efectos de las normas para regular la contaminación:

PRECIOS DE LA ELECTRICIDAD

El gobierno de Obama dice: la propuesta hará que las facturas de electricidad se reduzcan en aproximadamente el 8%.

Los partidarios de la desregulación de la energía afirman: "los estadounidenses pueden esperar pagar 200 dólares más cada año por su electricidad" — Instituto para la Investigación sobre Energía, un grupo respaldado por los hermanos Koch, multimillonarios cuya fortuna en conjunto es la tercera más grande de Estados Unidos.

La realidad: depende de cómo se procesen las cifras. El gobierno reconoce que el precio por kilovatio-hora subirá unos pocos puntos porcentuales, pero también dice que la factura energética total será más baja porque el plan da incentivos a la eficiencia y reducirá la demanda. En otras palabras, la población pagará más por la electricidad que compre, pero comprará menos.

EL MEDIO AMBIENTE

Los ambientalistas dicen: "Este es el mayor paso que hayamos dado para el mayor desafío que hayamos enfrentado". — Liga de Electores por la Conservación.

La industria carbonífera afirma: "La propuesta prácticamente no tendrá efecto sobre el cambio climático global". — Coalición Estadounidense Para la Electricidad Limpia Generada con Carbón.

La realidad: el plan evitaría que unos 430 millones de toneladas de carbono lleguen a la atmósfera. Es una reducción del 30% a lo largo de los próximos 15 años, pero en comparación con los niveles que había en 2005. Desde ese año, algunas plantas de electricidad han recortado esas emisiones en casi 13%, así que ya se encuentran aproximadamente a la mitad del camino para llegar a la meta.

Pero las plantas estadounidenses impulsadas por combustibles fósiles representan sólo el 6% de las emisiones globales de carbono, y el plan de Obama no toca el resto de las del planeta. No recortará un porcentaje tan grande como lo hacen las normas previas emitidas por el mandatario con relación a la economía de combustible de automóviles y camiones.

LA ECONOMIA

La Cámara de Comercio estadounidense dice: el plan le costará a la economía más de 50.000 millones de dólares por año.

El gobierno afirma: para 2030, las normas tendrán un costo anual de hasta 8.800 millones de dólares, pero ese costo será compensado, por mucho, en beneficios anuales en el clima y la salud hasta por 93.000 millones de dólares.

La realidad: no lo sabremos hasta que los estados decidan cómo alcanzarán sus metas. Algunas entidades se apoyan más en el carbón, así que regiones distintas serán afectadas de formas distintas. Aun así, es seguro apostar a que las compañías que producen gas natural, paneles solares o tecnologías de energías renovables recibirán impulso, mientras que el carbón será golpeado.

Para calcular los ahorros en atención a la salud, el gobierno usa una fórmula que le pone una cantidad en dólares a las enfermedades evitadas, todo desde infartos a bronquitis y asma. Es una ciencia inexacta.

EMPLEOS

La Fundación Heritage, de tendencia conservadora, dice: "Se perderán casi 600.000 puestos de trabajo".

El sindicato Trabajadores Mineros Unidos estadounidenses afirma: "Estimamos que el impacto total será de unos 485.000 empleos permanentes perdidos".

La Agencia de Protección al Medio Ambiente (EPA, por sus siglas en inglés) dice: las normas podrían tener como costo la pérdida de cerca de 80.000 puestos de trabajo para 2030 en plantas generadoras de electricidad y compañías de combustibles fósiles, pero podrían crear unos 111.000 empleos en eficiencia energética.

La realidad: es difícil determinarlo. No todos los mineros de carbón que queden desempleados hallarán trabajo instalando paneles solares y generadores eólicos. Por otro lado, el bajo costo del gas natural ya ha provocado un alejamiento del consumo de carbón, lo que significa que algunos de esos empleos desaparecerán con o sin nuevos límites a la contaminación.

SALUD PÚBLICA

La EPA dice: se evitarán hasta 6.600 muertes prematuras, 150.000 ataques de asma en niños y cerca de medio millón de días en que los empleados se reportan enfermos.

La Asociación Estadounidense de los Pulmones afirma: "Limpiar la contaminación con carbono producida por las plantas generadoras de electricidad salvará vidas y tendrá un impacto positivo inmediato sobre la salud pública".

La industria del carbón dice: "La Casa Blanca sigue perpetuando el vínculo inexistente entre las nuevas regulaciones de la EPA en torno al carbono y la salud pública". — Coalición Estadounidense para la Electricidad Limpia Generada con Carbón.

La realidad: incluso la EPA dice que los beneficios de salud cuantitativos de la nueva norma son "ejemplos ilustrativos". Es cierto que las emisiones de dióxido de carbono no están vinculadas directamente con problemas de salud como el asma, pero como la norma hará disminuir la cantidad de electricidad producida a partir de la quema de carbón, ayudará a reducir otros contaminantes que emiten las plantas generadoras de electricidad a base de carbón. Esos contaminantes crean esmog y hollín, que sí provocan problemas de salud.

Los críticos argumentan que el gobierno está haciendo un "doble conteo" de esos beneficios.


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