EEUU: Supervisan a quienes cuidan niños migrantes

El gobierno federal reanudó la práctica de tomar las huellas digitales de las personas que se ofrecen a cuidar de niños inmigrantes detenidos por cruzar ilegalmente la frontera, en medio de los temores de activistas de que la falta de vigilancia pudiera poner en riesgo a los infantes.

Kenneth Wolfe, un vocero de la Administración de Asuntos de Niños y Familias, dijo el miércoles por la noche que la agencia que supervisa el programa de refugios para los jóvenes inmigrantes ha retomado la política previa de exceptuar únicamente a los padres, madres y guardianes legales de la toma de huellas digitales. Aclaró que ningún niño resultó dañado por la política más laxa sobre las huellas.

El número de niños centroamericanos apresados en la frontera con México ha aumentado en las últimas semanas y podrían alcanzar los 90.000 este año. Para agilizar el paso de los chicos por los refugios y dejar camas libres, las autoridades habían dejado de tomar las huellas digitales —las cuales cotejan con las bases de datos de delincuentes— a los padres y otros que se ofrecieran a cuidarlos, dijeron los defensores de los inmigrantes.

Hasta el año pasado, los activistas indicaron que las autoridades habían tomado las huellas de todos, incluso de los padres.

"Cada vez que se reducen los requisitos existe una preocupación", afirmó Kimi Jackson, directora del Proyecto de Representación de Asilo Pro Bono del Sur de Texas, que ofrece presentaciones sobre los derechos de los niños en detención. "Hay gente que patrocinará a niños para usarlos con objetivos que no van en su mejor interés".

Los defensores de los inmigrantes dicen que la creciente violencia de las pandillas y las amenazas han forzado a los niños a abandonar sus países y cruzar México para llegar a Estados Unidos.

Desde el mes pasado, el gobierno federal ha abierto refugios temporales en bases militares para albergar a los niños hasta que puedan reunirse con un patrocinador, preferentemente los padres o un familiar adulto. La mayoría de los niños se reúnen con familiares, según la agencia de Wolfe, que el jueves puso en marcha una línea telefónica bilingüe para padres que intentan saber si sus hijos están detenidos.

Los activistas dicen que el gobierno enfrenta una tarea abrumadora de equilibrar la velocidad y la seguridad al poner a los niños, muchos de los cuales huyen de una delincuencia violenta donde residen, en manos de parientes o amigos a los que no han visto en años.

El tiempo promedio que un niño inmigrante permanece en un refugio es ahora de casi 35 días. Entre 2008 y 2010 era de 61 días, según un estudio de 14.000 niños efectuado por el Instituto Vera de Justicia.


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