EEUU: Temor por Bergdahl obligó a mantener secreto

El temor a que el Talibán matara al sargento Bowe Bergdahl si se filtraba que el militar estadounidense estaba siendo canjeado por cinco prisioneros en Guantánamo obligó a no informar previamente al Congreso sobre las negociaciones, de acuerdo con fuentes del Congreso y del gobierno.

Las fuentes hablaron bajo la condición reglamentaria de no ser identificadas.

No se trató de una amenaza explícita sino de una evaluación basada en informes de inteligencia de que la vida de Bergdahl correría peligro si se conocía la noticia y fracasaban las negociaciones, dijeron el jueves dos fuentes allegadas a las negociaciones.

Una ley federal obliga al gobierno a advertir al Congreso sobre la liberación de prisioneros de la cárcel militar de Estados Unidos en Guantánamo, Cuba, con 30 días de anticipación. Fuentes del gobierno dijeron que la norma regía para el traslado rutinario de prisioneros, no para una situación de emergencia en la que estaba implicado un militar estadounidense apresado por el Talibán a mediados de 2009.

Desde la liberación de Bergdahl el sábado, el presidente Barack Obama, el secretario de Defensa Chuck Hagel y la asesora de seguridad nacional Susan Rice han dicho públicamente que existían indicios —a partir del video más reciente— de que la salud de Bergdahl se deterioraba luego de cinco años en cautiverio. El miércoles por la noche, funcionarios del gobierno dijeron a senadores en una reunión a puertas cerradas que el principal temor era que el Talibán matara a Bergdahl si fracasaban las negociaciones.

"Dada la naturaleza de la gente con la cual tratábamos y la fragilidad de estas negociaciones, nos pareció importante proceder y hacer lo que hicimos", dijo el presidente Barack Obama en conferencia de prensa en Bruselas.

La vocera del Departamento de Estado, Marie Harff, dijo a la prensa el jueves que "existían temores de que si esto trascendía al público de antemano, su integridad física estaría en peligro". Uno de los riesgos, añadió, era que "alguien que lo vigilaba no estuviera de acuerdo y tomara medidas perjudiciales para él. Puesto que debíamos actuar con premura, tuvimos en cuenta todos estos factores".

Estos argumentos no convencieron a todos.

"No creo una sola palabra", dijo el senador republicano Lindsey Graham. "Primero, teníamos que negociar sobre los prisioneros porque estaba en peligro inminente de muerte, pero vieron el video en enero y no actuaron sino en junio, así que eso no es lógico. Ahora el argumento es que no nos podían informar porque ponía su vida en peligro. Eso no lo creo en absoluto porque era una pieza muy valiosa para el Talibán".


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