EEUU anuncia plan para reducir emisiones

El gobierno estadounidense presentó el lunes un plan para reducir en 30% la contaminación de las plantas generadoras de electricidad para 2030, una de las iniciativas más ambiciosas en la historia del país contra los efectos del calentamiento global.

Según las nuevas normas, los estados tendrán hasta 2017 para definir cómo alcanzarán sus objetivos de reducción de emisiones por su cuenta y hasta 2018 si trabajarán en conjunto con otros estados para hacer frente al problema, de acuerdo con la propuesta de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA por sus siglas en inglés).

El presidente Barack Obama inicialmente aspiraba a que los estados entregaran sus planes para mediados de 2016.

El borrador de norma de 645 páginas, que se espera esté vigente el año próximo, es una pieza central de los planes de Obama para reducir la contaminación relacionada con el calentamiento global, un paso que el gobierno espera llevará a otros países a actuar cuando se reanuden las negociaciones sobre un nuevo tratado internacional el año próximo.

De acuerdo con declaraciones preparadas con antelación, se esperaba que la administradora de la EPA, Gina McCarthy, subraye más tarde el lunes que la norma es "ambiciosa, pero alcanzable".

"El pegamento que mantiene unido este plan —y la clave para hacer que funcione— es que la meta de cada estado se adapte a sus propias circunstancias, y que los estados tengan la flexibilidad necesaria para alcanzar su objetivo con lo que funcione mejor para ellos", agrega el texto de McCarthy y entregado en la sede de la EPA.

A pesar de que en 2009 el gobierno concluyó que los gases de efecto invernadero ponen en peligro la salud y el bienestar humanos —un hallazgo que desencadenó su regulación bajo la Ley de Aire Limpio de 1970— han pasado años para que regule las centrales eléctricas de la nación.

En diciembre de 2010, el gobierno de Obama anunció un "ritmo moderado" para el establecimiento de normas de gases de efecto invernadero para las plantas de energía, estableciendo el plazo de mayo de 2012.

Obama puso estas normas en la vía rápida el tercer trimestre del año pasado, cuando anunció su plan de acción por el clima y un compromiso renovado con el combate al cambio climático después de que el asunto estuvo latente durante su campaña de reelección.

"Hoy en día, el presidente cumplió su promesa a las familias estadounidenses de que su gobierno haría frente a la crisis climática, y de que limpiaría y modernizaría la forma en que le damos energía a nuestro país", dijo el director ejecutivo de la organización ambientalista Sierra Club, Michael Brune.

Las centrales eléctricas son la mayor fuente de gases de efecto invernadero en Estados Unidos, pues representan alrededor de un tercio de las emisiones anuales que hacen del país el segundo mayor contribuyente al calentamiento global del planeta.

Sin embargo, la nueva norma conlleva riesgos políticos y legales, que se agravan por el hecho de que la EPA le da a los estados un plazo más allá de 2016 para presentar sus planes.

La norma ayudará a disminuir aún más el papel del carbón en la producción de electricidad. El uso de carbón, que alguna vez ayudó a suministrar casi la mitad de la electricidad de Estados Unidos, ha sido reducido a un 40%, pues ha sido sustituido con gas natural y fuentes renovables, como la energía eólica y la solar.

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