EEUU: aspirantes presidenciales demócratas vuelven al ruedo

Los aspirantes demócratas a la Casa Blanca en las elecciones presidenciales vuelven este sábado al debate público, con la ex secretaria de Estado Hillary Clinton en franco favoritismo ante el sorprendente senador Bernie Sanders, quien busca el voto de la izquierda del partido.

Clinton, Sanders y el ex gobernador de Maryland Martin O'Malley protagonizarán el segundo debate demócrata de esta campaña en la ciudad de Des Moines, capital del pequeño pero estratégico estado de Iowa, que será el escenario de inicio de las primeras partidarias, en febrero próximo.

El debate representa para Sanders -quien se define como un "socialista democrático"- una nueva oportunidad de definir su espacio político en la campaña, distanciándose de Clinton y marcando las diferencias con el presidente Barack Obama en su búsqueda de apoyo de los sectores más progresistas del partido.

Sanders es un senador independiente por el estado de Vermont, que tiene en común con Iowa el hecho de ser relativamente pequeño y fundamentalmente agrícola, un escenario que puede ofrecerle una audiencia favorable a su discurso.

Apoyada en una formidable máquina financiera movida con muchos dólares, Clinton se perfiló como la favorita entre los demócratas, y para Sanders este debate puede ser la última tentativa de desacelerar esa tendencia.

Este debate entre aspirantes demócratas será el primero con apenas tres precandidatos, ya que en el último mes pusieron fin a sus campañas el gobernador de Rhode Island, Lincoln Chaffe, y el senador Jim Webb, aunque este último aún considera la posibilidad de relanzarse como independiente, sin nexos con el partido.

Tanto Clinton como Sanders hacen constante hincapié en la necesidad de reducir las desigualdades en el país, pero los mecanismos que defienden para ello, más allá de una mera cuestión de estilo, señalan profundas diferencias ideológicas.

Los dos candidatos por ejemplo piden un aumento del salario mínimo nacional, actualmente de 7,50 dólares por hora. Pero mientras Clinton se propone elevarlo a 12 dólares por hora, Sanders defiende que el valor sea duplicado a 15 dólares.

Mientras Clinton defiende con insistencia una mejora de las condiciones de vida de "la clase media", Sanders propone una "revolución política" contra Wall Street, y recuerda que su adversaria nunca tuvo problemas en frecuentar a poderosos banqueros, quienes financian su candidatura.

Para Sanders, el sistema político estadounidense se ha corrompido por el dinero y por ello se propone impulsar una legislación para reducir el tamaño de los grandes bancos, al tiempo que Clinton sugiere una nueva tasa para compensar los riesgos sistémicos.

En materia económica, Clinton es acusada de haber cambiado de discurso después de lanzar su campaña, como su reciente oposición al Tratado Trans Pacífico firmado por Obmama y que ella defendía como Secretaria de Estado.

Este debate entre aspirantes demócratas tendrá lugar pocos días después de una discusión entre los precandidatos por el conservador partido Republicano y que generó momentos de tensión cuando la discusión se centró en las propuestas de política migratoria.

En ese debate, el multimillonario Donald Trump (favorito entre los republicanos) insistió en su plan de deportar del país a unos 11 millones de inmigrantes en situación irregular y construir un gigantesco muro en la frontera con México.

Los otros aspirantes no logran esconder las risas ante semejante propuesta pero todos coinciden en rechazar la iniciativa del presidente Obama de iniciar una amplia reforma migratoria para que esas personas puedan regularizar su situación.

En este sentido, Clinton y Sanders ya adelantaron que están firmemente de acuerdo con Obama y que, como él, no dudarán en utilizar sus atribuciones presidenciales para firmar decretos de alivios migratorios.

En ese sentido, O'Malley lleva la ventaja de la experiencia, ya que como gobernador de Maryland impulsó inéditas medidas de apoyo a inmigrantes ilegales. Por gestión de O'Malley, esos inmigrantes pueden incluso tramitar en Maryland una licencia de conducir, un documento de identidad esencial en Estados Unidos.


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