EEUU evalúa pedir renuncia de al-Maliki

En el mayor indicio de las dudas que alienta Estados Unidos sobre la estabilidad de Irak, el gobierno de Barack Obama evalúa la posibilidad de presionar al primer ministro iraquí que renuncie, en un esfuerzo de último momento por impedir que los suníes desencadenen una guerra civil.

Más que cualquier ataque aéreo u otras acciones militares estadounidenses, altos funcionarios en Washington creen que prestar mayor atención a las quejas de los suníes sobre el gobierno del primer ministro chií Nuri al-Maliki podría impedir un nuevo torbellino de luchas sectarias como las que han envuelto a Irak hace menos de una década.

Se anticipa que el presidente Obama discutirá el jueves con su equipo de seguridad nacional las opciones estadounidenses ante la deteriorada situación de seguridad en Irak.

No está en claro si Obama u otros funcionarios del gobierno solicitarían públicamente la renuncia de al-Maliki. Algunos funcionarios temen que presionar demasiado a al-Maliki podría afirmar su resolución de mantenerse en el cargo y aproximarse a Irán, que busca mantener en el poder al líder chií.

Sin embargo, dijeron, el gobierno desea ver evidencias de que se ponga en práctica un plan de transición en Irak.

El vicepresidente Joe Biden habló con el primer ministro iraquí el miércoles y le manifestó la necesidad de que gobierne de manera inclusiva. Biden también habló con el presidente del parlamento iraquí, un suní, y el presidente de la región autónoma curda al norte.

El gobierno iraquí ha solicitado a Estados Unidos que lance ataques aéreos para frenar un grupo insurgente que ha capturado Mosul, Tikrit y otros pueblos en Irak.

Por su parte, el secretario de Estado John Kerry desestimó el jueves las críticas a la política del gobierno sobre el Oriente Medio, sobre todo las afirmaciones de que Washington se ha mostrado demasiado pasivo en vista del terrorismo creciente en la región.

Kerry recordó que Estados Unidos no pudo concretar un acuerdo militar con el gobierno iraquí después del retiro de las fuerzas de combate. "No teníamos capacidad operativa en el momento" del estallido de violencia desencadenado por milicianos inspirados por al-Qaida, dijo en una entrevista con NBC.

Sobre la política para el Oriente Medio, Kerry afirmó que el gobierno ha estado "profundamente involucrado" en la región y es la mayor fuente de asistencia humanitaria. Agregó que aumenta la violencia en Irak debido a que el gobierno sirio de Bashar Assad, que ha estado sitiado durante por lo menos tres años, "es un imán para terroristas de toda laya".

Cuando se le preguntó sobre la afirmación del ex vicepresidente Dick Cheney de que el presidente Barack Obama ha encarado mal toda la situación en Oriente Medio, Kerry respondió "Este es un hombre que nos llevó directamente a Irak, por favor".

Reiteró que no se han descartado ataques aéreos. Kerry no dio ningún detalle sobre posible intervención en ese sentido, pero afirmó que no toda asistencia estaría destinada a salvar al acosado primer ministro iraquí. Los esfuerzos "se centrarán en el pueblo de Irak", aseguró.

Kerry dijo que el Estado Islámico para Irak y el Levante "es todavía más extremista que al-Qaida y constituye una amenaza a los intereses de Estados Unidos y Occidente".

Asimismo desmintió haber sugerido que Washington consideraba coordinar acciones con Irán diciendo "no sé de dónde ha salido esto".

"Lo que hemos dicho es que estamos interesados en comunicarnos con Irán", aclaró, "para que Irán sepa lo que estamos pensando y nosotros sepamos lo que ellos están pensando".

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