EEUU rechaza represión de manifestaciones pro-democracia en el mundo

Estados Unidos denunció este jueves el creciente recurso a las fuerzas de seguridad para reprimir las manifestaciones pro-democracia por parte de regímenes autoritarios en el mundo, en el informe 2013 sobre Derechos Humanos del Departamento de Estado.

De acuerdo con el reporte, "los gobiernos autoritarios alrededor del mundo recurrieron a las fuerzas de seguridad para consolidar su poder y suprimir el disenso en detrimento de la estabilidad, la seguridad y el desarrollo económico de sus países en el largo plazo".

"Desde la plaza de la Independencia en Ucrania hasta el parque Gezi en Turquía, las autoridades recurrieron a la violencia para dispersar manifestaciones pacíficas en todo el mundo, hiriendo de gravedad a decenas de personas", dijo el informe.

Desde Sudán en el Cuerno de África a las calles de Kiev, los barrios de las ciudades sirias o las zonas remotas de Birmania, las fuerzas de seguridad deben -de prosperar las transiciones democráticas- ser responsabilizadas por los abusos de los derechos humanos, insiste el informe.

En 2013, "las democracias en transición debieron enfrentar previsibles reveses en su lucha por lograr cambios políticos, y las nuevas democracias bregaron por impulsar gobiernos efectivos y respetar el imperio de la ley", agregó.

"Contrarrestar la impunidad de las fuerzas de seguridad requerirá que estos países inviertan en poderes judiciales independientes y efectivos, fuerzas de seguridad responsables controladas por los civiles, e instituciones democráticas transparentes y responsables", indicó el informe.

"La responsabilidad (institucional) es crucial para su futura estabilidad y desarrollo económico", insistió.

El informe anual de Derechos Humanos del Departamento de Estado fue divulgado al conmemorarse el 65 aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Pero tras seis décadas "más de un tercio de la población mundial sigue viviendo bajo leyes autoritarias", subrayó el informe.

"Una enorme brecha persiste entre los derechos conferidos por la ley y la realidad cotidiana de muchos en el mundo", agrega.

El informe destacó cómo nuevas y frágiles democracias, que emergieron de la primavera árabe, están arremetiendo contra la sociedad civil.

Además arroja luz sobre la violación de derechos laborales en países como Bangladesh, donde más de 1.000 trabajadores textiles murieron en el colapso de un edificio donde se alojaba una fábrica en abril pasado.

Las "peligrosas y explosivas" condiciones de trabajo en otros países, como las minas de oro en Nigeria y el tratamiento de los inmigrantes en el Golfo, fueron también criticadas.

El uso de la fuerza militar para reprimir la disidencia fue particularmente notorio en Siria, cuyo gobierno, encabezado por Bashar al Asad, fue acusado de lanzar un ataque con gas sarín en agosto que presuntamente mató a unos 1.429 civiles, entre ellos 426 niños.

Asimismo, "Cuba continuó organizando turbas para agredir físicamente a manifestantes pacíficos, China endureció los controles en Internet e intensificó la represión contra los manifestantes anticorrupción y otros activistas, Vietnam siguió utilizando vagas leyes de seguridad nacional para frenar la libertad de expresión (...) y Rusia continuó suprimiendo a quienes critican al gobierno".

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