EU deporta a nicaragüense en huelga de hambre

ETIQUETAS

MANAGUA (AP). La nicaragüense Maricela Soza pidió al presidente Barack Obama que ayude a resolver la situación de miles inmigrantes cuyos hijos estadounidenses quedan solos cuando sus padres son deportados por estar en condición migratoria irregular, como le ocurrió el miércoles a ella.

Los hijos de la centroamericana realizaron una huelga de hambre para intentar frenar la deportación.

Al llegar a la capital nicaragüense, Soza formuló un pedido al presidente de Estados Unidos de que "revise mi caso para que pueda regresar a terminar de criar a mis hijos".

En declaraciones a la AP, agregó: "no solo pido que (Obama) me ayude en mi caso sino en el de miles de madres que deben estar en la misma situación".

El abogado Alfonso Oviedo Reyes explicó en Miami que la junta de apelaciones de inmigración rechazó una moción para reabrir el caso y se negó así a detener la deportación de Soza, de 32 años.

"Vamos a pedir la reapertura del caso ante la Corte Federal de Apelaciones de Atlanta porque el esposo está aquí todavía, y el caso tiene vigencia", expresó el letrado, y explicó que mientras el caso no se resuelva en ese tribunal, la mujer deberá permanecer en Nicaragua. Podría llevar meses antes de que la corte tome una resolución, indicó.

Soza fue detenida en diciembre en su casa por permanecer en Estados Unidos sin documentos.

Horas después arribó al aeropuerto nicaragüense Augusto C. Sandino junto con un grupo de compatriotas suyos deportados, informó el Canal 2 de la televisión local. La familia de la mujer se encuentra en Ciudad Darío, a 67 kilómetros al norte de Managua.

"Yo me fui del país en busca del sueño americano. Vivíamos bien, honestamente, no somos delincuentes. Pagábamos impuestos, contribuíamos con nuestro trabajo y queremos a Estados Unidos", manifestó.

Su esposo y padre de los niños, Ronald Soza, de 42 años y también nicaragüense, permanecía en contacto telefónico con sus hijos, pero escondido en el sur de la Florida por temor a ser arrestado por las autoridades de inmigración, ya que también está indocumentado en Estados Unidos.

"Mis niños nacieron en los Estados Unidos, son americanos y humanamente no pueden ser privados de sus padres", expresó la mujer deportada.

Cecia y Ronald Soza, de 12 y 9 años respectivamente, comenzaron el lunes con el ayuno y lo continuaron hasta la tarde del miércoles, cuando Oviedo les informó que su madre había sido deportada. Estuvieron acompañados por su tío Fausto Soza, que es ciudadano estadounidense, y su guardiana legal, Nora Sándigo.

Tras conocer la noticia, los niños almorzaron carne asada con arroz y frijoles en la sede de la Fraternidad Americana, una organización que ayuda a inmigrantes latinoamericanos en Miami en la que habían permanecido haciendo la huelga de hambre.

La mujer deportada dijo que le pidió a sus hijos que acabaran con la huelga de hambre porque confía en que las autoridades estadounidenses revisarán su caso.

"Me siento muy triste porque no la voy a ver, pero esperanzada porque creo que va a volver", dijo Cecia Soza, con sus ojos humedecidos por lágrimas, tras enterarse que su madre había sido deportada. "Me gustaría ir a verla, pero no sé si voy a ir". Su hermano también se veía cabizbajo.

Sándigo, la guardiana de los menores que también es directora ejecutiva de la Fraternidad Americana, manifestó que "esto (la deportación) no es el final".

"Ahora hay que pedirle al presidente (Barack Obama) que tenga clemencia, que los reunifique", declaró la mujer a la AP, visiblemente emocionada por la noticia de la deportación. "Vamos a trabajar y hacer lo que sea necesario".

Los niños le enviaron una carta a Obama el lunes, rogándole que frenara la deportación.

Maricela Soza llegó a Estados Unidos en 1997 cruzando a pie por la frontera de Texas, fue detenida el 19 de diciembre en su casa de Pompano Beach, a unos 70 kilómetros (45 millas) al noreste de Miami. Fue detenida en presencia de su hijo menor y de su esposo.

Ronald Soza había solicitado en el 2000 el amparo de la ley NACARA, que otorga la residencia legal a algunos nicaragüenses y centroamericanos que llegaron al país antes del 1 de diciembre de 1995. Un juez de inmigración se lo denegó en el 2003, aduciendo que no podía documentar su presencia en este país antes de esa fecha; y un tribunal de apelaciones confirmó el fallo del magistrado en el 2005.

Oviedo explicó que había presentado una moción pidiendo la reapertura del caso de los Soza para demostrar que están en este país desde antes de esa fecha.

Nicole Navas, portavoz del servicio de inmigración y aduanas, en un mensaje de correo electrónico confirmó la deportación después de tener un proceso legal completo.

"Cualquiera que transgreda a sabiendas las leyes de nuestro país pone a los miembros de su familia, incluyendo a sus hijos, en situaciones desafortunadas", indicó en el correo electrónico.

El servicio de inmigración y aduanas "toma medidas extraordinarias para trabajar con los detenidos y sus familias, o si es necesario, con agencias de servicios sociales para asegurar que los niños de los detenidos tengan un cuidado adecuado", señaló.

Vive la adrenalina de la 7ma temporada


Tu emisora... Parte de tu vida

TITULARES del día

Recibe todos los días en tu mail los titulares más importantes