EU emprende la transición más cruciales de su historia

WASHINGTON (AFP). El presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, y el saliente George W. Bush cuidan las formas para presentar a los estadounidenses una transición sin tropiezos, pero cada campo busca limitar al máximo la influencia del otro hasta el traspaso de poderes el 20 de enero.

Tras la reunión del lunes en la Casa Blanca, los apretones de mano y las sonrisas de circunstancia, el equipo de Obama no tiene previsto cruzarse de brazos durante 70 días.

Su meta sigue siendo la misma: proponer una rectificación total de las políticas de George W. Bush, presentadas durante la campaña electoral como "políticas fracasadas".

Por su parte, la administración republicana tiene previsto utilizar todos los instrumentos de que dispone para proteger la herencia de la era Bush, particularmente en materia de política interna.

Un asesor del equipo del futuro gobernante confirmó a la AFP información de prensa según la cual Obama le pidió a Bush una ayuda inmediata al sector automotor, en dificultades financieras.

Según los mismos diarios, la Casa Blanca habría condicionado esa ayuda de emergencia a que los legisladores demócratas levanten sus objeciones que mantienen bloqueada la aprobación de un acuerdo de libre comercio (TLC) con Colombia.

Pero eso fue desmentido por el equipo de Obama: "El tema de Colombia salió a relucir. No hubo ningún tipo de intercambio de favores. El presidente (Bush) no intentó vincular Colombia con la cuestión de un paquete económico", declaró a la prensa uno de los responsables del equipo de transición de Obama, John Podesta.

La administración Bush está abierta, sin embargo, aunque bajo ciertas condiciones, a que el Congreso saliente legisle para acelerar la entrega a los fabricantes de automóviles de 25.000 millones de dólares ya aprobada por el Legislativo, dijo Fratto.

Por su parte los líderes demócratas de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y del Senado, Harry Reid, llamaron nuevamente a votar la nueva legislación a favor de los fabricantes de automóviles, antes de la instalación en enero del nuevo Congreso.

"A pesar de que el (presidente) saliente perdió la elección, podría intentar aplicar en los últimos meses de su presidencia medidas que le atarían las manos a su sucesor", según un reciente informe del Congressional Research Service, un organismo independiente.

El gobierno saliente, según The Washington Post, aprobó, por ejemplo, 90 nuevas reglamentaciones, que la nueva administración tendrá dificultades para derogar.

El presidente saliente también tiene la posibilidad de firmar ordenanzas que tienen el valor de una ley. Ese instrumento fue utilizado a menudo en períodos de transición anteriores.

Sobre la conformación del futuro gabinete, John Podesta, copresidente del equipo de transición de Obama, eludió el martes especulaciones que señalan que el actual secretario de Defensa, Robert Gates, pueda permanecer en su cargo.

El senador demócrata tiene "un gran respeto" hacia Gates, señaló Podesta, pero para pronunciarse sobre el tema esperará las conclusiones de sus expertos quienes están por investigar las operaciones realizadas por el Departamento de Defensa.

Por otra parte, Bush y Obama celebraron este martes en Nueva York y Chicago el Día de los Veteranos de Guerra, siguiendo la tradición presidencial.

El futuro comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, prometió a "todos aquellos que hayan portado el uniforme de Estados Unidos: que Estados Unidos le servirá a usted tanto como usted le ha servido a su país".

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