Ejército recupera control de su propio cuartel general

RAWALPINDI, Pakistán (AP) — Comandos del ejército paquistaní lanzaron el domingo una operación de rescate para liberar a decenas de sus compañeros retenidos como rehenes por parte de rebeldes que lograron ingresar al principal cuartel de esa fuerza, dando fin a un sangriento drama que duró 22 horas y avergonzó a las fuerzas armadas en momentos en que planean una ofensiva clave contra al Qaida y el Talibán.

Por lo menos 19 personas murieron en el sitio, entre ellos tres rehenes y ocho de los atacantes, que usaron uniformes militares en el osado ataque. La operación de rescate comenzó antes del amanecer del domingo y liberó a 42 rehenes, dijeron oficiales militares.

Disparos y explosiones se escucharon justo antes del amanecer del domingo cuando los comandos entraron a un edificio en el predio, mientras un helicóptero sobrevolaba la zona. Tres ambulancias salieron poco después.

Dos horas después de la entrada se escucharon dos nuevas explosiones. El ejército dijo que estaba "limpiando" a los últimos insurgentes.

Un atacante, considerado el jefe de los milicianos, fue capturado.

El ataque contra el centro de operaciones del ejército, la institución más poderosa del país con capacidad de fabricar bombas nucleares, demostró la fuerza que siguen teniendo los insurgentes aliados a al Qaida y al Talibán a pesar de las operaciones militares y los ataques con misiles de Estados Unidos que han reducido sus filas.

Fue el tercer atentado de importancia en el país en una semana.

El gobierno dijo que lo único que logró el sitio fue reforzar su decisión de lanzar una ofensiva en Waziristán del Sur, una región tribal en la frontera con Afganistán y un importante reducto de los milicianos.

Estados Unidos y otros países occidentales quieren que Islamabad actúe con más fuerza contra los insurgentes, a quienes también se considera responsables del incremento de ataques contra soldados de la OTAN y de Estados Unidos en la vecina Afganistán.

Un analista importante dijo que la invasión al cuartel fuertemente protegido y la capacidad de los atacantes de conseguir uniformes militares fueron evidencia de que pueden haber infiltrado las fuerzas de seguridad. Al menos, dijo, muestra que el ejército está siempre a la defensiva.

"La pregunta es: ¿Cuando se pondrán delante de la curva hasta un punto donde puedan entrar en modo preventivo?", dijo Kamran Bokhari, un analista de la firma de inteligencia global Stratfor.

Cinco insurgentes fuertemente armados tomaron rehenes el sábado luego de atacar junto a otros cuatro el portón principal del cuartel. Ese combate dejó seis soldados muertos, entre ellos un brigadier y un teniente coronel. Los atacantes llegaron en una furgoneta blanca que presuntamente habría tenido placas militares.

Nadie se atribuyó el ataque pero las autoridades dijeron que estaban seguras que el Talibán en Pakistán o algún grupo islamista aliado estaban detrás de él.

Rawalpindi, a pocos kilómetros de la capital Islamabad, está llena de retenes de seguridad y vallados policiales.

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