Elecciones en País Vasco dibujan cambio radical del poder

MADRID (AP). Los partidos políticos comenzaron a estudiar hoy lunes los resultados electorales en el País Vasco, que arrojaron un complejo mapa político donde por primera vez en 30 años el nacionalismo podría perder el gobierno a manos de los socialistas, que obtuvieron importantes avances en las elecciones de la víspera.

En esta región del norte español atravesada por la violencia y los asesinatos del grupo separatista ETA, el Partido Nacionalista Vasco (PNV), con 30 escaños en el Parlamento regional de 75, ganó los comicios, pero se quedó muy lejos de la mayoría absoluta.

Después de tres décadas ininterrumpidas en el poder, su salida de las instituciones está más cerca que nunca.

Por su parte, la federación vasca del Partido Socialista del presidente José Luis Rodríguez Zapatero, con 24 representantes, dijo estar en disposición de promover un vuelco histórico y buscar los apoyos necesarios para optar a la presidencia.

El conservador Partido Popular, con 13 escaños, se convirtió en una de las llaves esenciales para inclinar la balanza. Aunque es el principal grupo de la oposición al gobierno nacional de Zapatero, el PP se mostró más favorable a propiciar un cambio de rumbo en el País Vasco apoyando a sus enemigos políticos socialistas con el único fin de desalojar al nacionalismo del poder.

No obstante, la negociación se prevé larga y todas las cartas están encima de la mesa. Tampoco se descarta que PNV y socialistas articulen alguna fórmula de gobierno conjunta.

Con escenarios tan complejos, la fumata blanca podría tardar semanas en producirse.

El candidato nacionalista, Juan José Ibarretxe, quien ha presidido el País Vasco durante los últimos 10 años, tiene muy complicado reeditar su cargo como "lehendakari", que es como se conoce en euskera, el idioma autóctono de la región, al jefe de gobierno.

En la legislatura pasada, el PNV consiguió encabezar una coalición en minoría con 32 diputados, pero logró sobrevivir gracias a los apoyos puntuales de partidos minoritarios, entre ellos el brazo político de ETA.

En total, los grupos a favor de un País Vasco independiente de España sumaban más escaños que los que defendían el orden constitucional vigente.

Sin embargo, en las elecciones del domingo se dio un vuelco a esta situación. Ahora los partidos que defienden un País Vasco plenamente integrado en España sumaron más escaños que los nacionalistas.

Esto es fundamentalmente porque los tribunales impidieron a las formaciones pro-etarras concurrir a las elecciones por no condenar la violencia de la organización armada.

El candidato socialista en el País Vasco, Patxi López, cosechó los mejores resultados de la historia del partido, pasando de 18 a 24 escaños. Tras finalizar el escrutinio, López apareció ante sus simpatizantes como el gran triunfador de la noche.

"Me siento legitimado para liderar el cambio", dijo. "No renuncio a recabar los apoyos necesarios y mantengo la palabra de liderar un proyecto de cambio que sólo nosotros podemos sacar adelante".

El "número dos" del Partido Socialista en España, José Blanco, señaló el lunes que estarían dispuestos a formar un gobierno en minoría con apoyos de los partidos no nacionalistas.

"Vamos a hacer ese esfuerzo de diálogo sin excluir a nadie", recalcó Blanco en una entrevista radiofónica en Onda Cero. "El partido tiene la firme determinación de gobernar".

Ese diálogo multipartito se entendió por algunos analistas como una puerta abierta a un pacto entre las dos fuerzas más votadas, PNV y socialistas, una opción que según las encuestas despierta simpatías en muchos sectores del País Vasco, pero que en el resto de España no se entendería como un auténtico cambio.

"El Partido Socialista puede tener vértigo politico a gobernar sólo con el apoyo del PP, que es su rival político en el resto del país", explicó Joseba Arregi, un ex dirigente político vinculado al PNV.

Por otro lado, en las otra convocatoria electoral del domingo en España, el Partido Socialista perdió el gobierno de Galicia a favor del conservador Partido Popular, cuyo líder en la región, Alberto Núñez Feijóo, logró una amplia mayoría absoluta para gobernar.

El líder socialista gallego y presidente durante los últimos cuatro años, Emilio Pérez Touriño, presentó el lunes su dimisión al considerarse responsable de la derrota.

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