Emotiva despedida de Lula de presidencia de Brasil

BRASILIA (AP). El ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva vivió el sábado una emocional despedida de la presidencia, cuando millares de personas, muchas de ellas con lágrimas en los ojos, corearon su nombre al verlo abandonar la sede del gobierno.

El líder, quien concluyó su mandato con excepcionales índices de popularidad, rompió el protocolo al bajar la rampa del Palacio de Planalto y, esquivando la seguridad, se acercó a la multitud que gritaba "Lula, Lula".

Acompañado de su esposa Marisa Leticia, Lula estrechó manos, repartió besos y abrazos a un público que deliraba con la presencia del primer obrero en presidir el país más grande de América Latina, horas después de que entregó el mando a Dilma Rousseff, la primera mujer presidenta del país.

En medio de la multitud, un joven se manifestó con un cartel en forma de una mano a la que le falta el dedo meñique, un homenaje a Lula, que perdió el dedo en un accidente laboral. El cartel decía "Gracias Lula".

En otro punto, Clesio Moreira, de 29 años, se presentó al homenaje vestido de Santa Claus, con un cartel que decía "Lula fue el mejor Papá Noel que Brasil ha tenido... y Dilma también lo será".

Uno de los momentos más emocionantes del traspaso de poderes fue cuando Lula entregó la cinta presidencial a Rousseff en una ceremonia pública frente a la sede del gobierno. Una multitud de unas 20.000 personas aplaudió y coreó los nombres de los dos líderes entre un mar de banderas rojas del Partido de los Trabajadores, fundado por Lula.

"Haber convivido todos estos años con el presidente Lula me dio la dimensión de un gobernante justo, apasionado por su pueblo", expresó Rousseff ante el público que aplaudía y gritaba su nombre y el del líder saliente. La actual mandataria fue mano derecha de Lula en el gobierno.

"Hoy el presidente Lula deja la presidencia después de ocho años en los que su gobierno hizo la mayor transformación que ha vivido este país", agregó Rousseff, quien se comprometió a seguir las políticas sociales del líder saliente para alcanzar su meta de erradicar la miseria extrema del país.

El mandatario saliente, de 65 años, después de saludar al público, se trasladó al aeropuerto, desde donde viajó a Sao Paulo. De ahí iba a la ciudad aledaña de Sao Bernardo do Campo, donde tiene un apartamento en el que vivirá a partir del sábado.

En el aeropuerto fue recibido con el himno del Corinthians, el equipo de fútbol más popular de Sao Paulo, del cual Lula es hincha feroz.

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