Enjuiciarán al temido terrorista Carlos el Chacal

PARIS (AP). Otrora uno de los jefes terroristas más temidos del mundo, el hombre conocido como Carlos el Chacal es ahora un convicto encanecido que ha pasado 17 años tras las rejas.

Será enjuiciado a partir del lunes por cuatro atentados letales hace casi tres décadas, y el veredicto podría determinar sus probabilidades de lograr la libertad alguna vez.

Desafiante en antelación a su proceso que se prevé durará seis semanas en un tribunal antiterrorista especial, Carlos, de 62 años y cuyo verdadero nombre es Ilich Ramírez Sánchez, dijo a una radiodifusora francesa en entrevista clandestina que tiene "un carácter adaptado a este tipo de combate".

"Sigo en un estado mental combativo", afirmó.

Sin embargo, Ramírez, quien padece diabetes tipo 2 y cuyo carácter aparentemente se ha suavizado con la edad, extraña la vida familiar que dice sacrificó durante sus años como terrorista independiente internacional en los que recorrió el Medio Oriente y capitales europeas.

El Chacal se convirtió después en fugitivo hasta que finalmente se le puso en prisión en Francia en 1994.

Carlos sueña que algún día pueda dejar su presidio en Francia y regresar a su país natal, Venezuela, cuyo presidente Hugo Chávez lo elogió al describirlo como "combatiente revolucionario". Se dice que la embajada de Venezuela en Francia le enviaba puros cubanos.

"Lo primero que haré si salgo, por la gracia de Dios, será comenzar con mi luna de miel. Esta demorada más de una década", dijo en una entrevista telefónica en octubre con la radio Europa 1.

Su matrimonio en prisión en 2001, en una ceremonia islámica con una de sus abogadas, Isabelle Coutant-Peyre _su tercera esposa_, es un aspecto típico de Carlos, al igual que la entrevista no autorizada que concedió previa a su juicio y debido a la cual fue incomunicado. Ese confinamiento solitario terminó tras una huelga de hambre de 10 días.

Están ausentes aspectos básicos de la vida, dijo.

"No puedo afeitarme ni cortarme las uñas", se quejó.

La mayor parte de la gente recuerda al otro Carlos el Chacal, mandón y jactancioso, que se trasladaba de país a país según quería y desafiaba a los servicios secretos occidentales.

Para los movimientos revolucionarios que prosperaron en la década de 1970, Carlos se había convertido en una leyenda viviente.

Ramírez es el principal acusado en el secuestro en 1975 de ministros de la OPEP, y tuvo una recepción de héroe cuando aterrizó con sus rehenes en Argelia. También es el principal sospechoso en el secuestro por palestinos de un avión comercial francés y su desvío a Entebbe, Uganda, en 1976, acción que terminó con una operación de comandos israelíes.

Hay dudas en cuanto a su presunta participación en la matanza de los deportistas israelíes durante los Juegos Olímpicos de Munich en 1972.

Pero sus vínculos con aerosecuestros, atentados con bomba y asesinatos reflejan las diversas causas que Ramírez abrazó al estilo mercenario, desde su ingreso al Frente Popular para la Liberación de Palestina hasta su asistencia a grupos terroristas europeos de extrema izquierda, todo el tiempo al amparo de oscuras alianzas que proliferaban durante la Guerra Fría.

Sin embargo, los refugios escasearon y los aliados también una vez que el mundo cambió radicalmente tras la caída del comunismo en 1989. Agentes secretos franceses lo capturaron en su refugio en Jartúm, Sudán, el 14 de agosto de 1994, y lo enviaron a París.

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