Entierran niño migrante en su Guatemala natal

Gilberto Francisco Ramos, el menor guatemalteco de 15 años que murió en el desierto de Texas tras entrar a Estados Unidos, fue enterrado este sábado en su pueblo natal entre flores, velas y el dolor de los suyos.

El sepelio tuvo lugar en San José Las Flores, unos 320 kilómetros al oeste de la capital, un mes después de que Gilberto se convirtiera en todo un símbolo de los niños migrantes no acompañados que intentan cruzar la frontera estadounidense de forma ilegal en busca de un futuro mejor.

Vecinos de la familia llegaron su casa donde los padres habilitaron la antigua habitación del adolescente para realizar el velorio. Ahí, junto a un ataúd gris con adornos plateados que guardaba su cuerpo, amigos y familiares se acercaban a darle el último adiós y a acompañar a los padres en la pérdida.

Frente al ataúd, un pequeño altar con flores silvestres y veladoras servían de tributo y una orquídea monja blanca, símbolo nacional guatemalteco, en la puerta de la casa era la señal para que la gente del pueblo supiera que ahí se estaba velando al joven.

En el interior del domicilio, las mujeres rezaban y lloraban. Fuera, los hombres esperaban el momento de trasladar a Gilberto hasta el cementerio, situado en una loma desde donde se divisa todo el pueblo.

" Aquí solo la tristeza va a quedar", lamentaba el padre del muchacho, Francisco Ramos.

" Saqué fuerzas para poder estar en el velorio, le pedí a diosito fuerzas porque no puedo ir al entierro", decía la madre, Cipriana Juárez que se encuentra muy enferma.

El cuerpo de Gilberto apareció el 15 de junio en el Valle del Río Grande, en estado avanzado de descomposición. Un rosario que le regaló su madrina cuando hizo la primera comunión y el número telefónico de su hermano en Chicago garabateado dentro de la hebilla de su cinturón permitieron identificarle.

Al parecer se perdió en su camino rumbo al norte y posiblemente murió debido a las inclemencias del tiempo. Se le realizó una autopsia sin encontrar señales de traumatismos.

" Era su decisión... Él se fue por la pobreza, porque quería ayudar en la medicina de su mamá, era una oportunidad", recordaba el tío, Catarino Ramos Juárez.

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