Entra en vigor en China primera ley que protege a "buenos samaritanos"

Pekín (EFE). La primera ley de China que protegerá a los "buenos samaritanos", o personas que ayudan a otras en accidentes o catástrofes, entró en vigor hoy, un primer paso para resolver en el país un acuciante problema de su sociedad: la indiferencia de muchos ciudadanos hacia los males ajenos.

Denominada oficialmente "Regulación para la Protección de Derechos de los Buenos Samaritanos", la ley se aplicará en la ciudad de Shenzhen, situada en la misma provincia (Cantón), donde la falta de atención a una niña que fue atropellada dos veces ante la fría mirada de decenas de personas conmocionó al país.

Desde ahora, en Shenzhen, ciudad que suele adelantarse al resto de China en reformas legales y sociales (no en vano fue la primera del país donde se aplicó en los años 80 la economía de mercado), los ciudadanos que ayuden a otros en casos de emergencia estarán especialmente protegidos por ley.

En concreto, las nuevas regulaciones absuelven a estas personas de cualquier responsabilidad derivada de ayudar a víctimas, a menos de que cometan " graves faltas" en el proceso, y se les prestará ayuda legal gratuita si son llevados a juicio por aquellos a quienes atendieron (unos litigios muy frecuentes en China).

También contempla castigos a rescatados o atendidos si se comprueba que mintieron con el fin de lograr beneficios económicos, destaca hoy el diario "South China Morning Post", publicado en Hong Kong, vecina a Shenzhen.

La ley responde a la extendida práctica de no ayudar en la calle a accidentados, personas con problemas de salud u otros porque muchos tienen la convicción de que ello puede causarles problemas legales o económicos.

" Me caí de la bicicleta, quedé inconsciente y diez minutos después me desperté rodeada de un montón de gente. Todos miraban, pero nadie había hecho nada, ni siquiera llamar al teléfono de emergencias", recuerda Zhang Qian, una joven tratante de arte pequinesa.

Según los sociólogos, esto es producto del sistema sanitario y de emergencias del país, en el que médicos, enfermeros o conductores de ambulancias cobran por adelantado a quienes atienden, por lo que muchas veces quien ayuda en estos accidentes debe, para colmo, gastar grandes sumas de dinero.

También influyen casos el ocurrido en 2006 en la ciudad de Nankín (este), cuando un hombre llamado Peng Yu ayudó a una anciana que cayó en la acera y se fracturó un hueso, pero luego fue denunciado por la misma mujer y tuvo que pagar una compensación de unos 1.200 dólares (1.600 euros) tras un largo juicio.

El debate nacional surgió, sin embargo, tras la muerte, en octubre de 2011, de una niña de dos años llamada Yue Yue, atropellada por dos vehículos ante la indiferencia de 20 peatones que pasaron a su lado en un hecho que fue registrado por las imágenes de una cámara de seguridad que dieron la vuelta al mundo.

Ciudadanos, expertos en derechos y hasta algunas autoridades pidieron cambios legales que castigaran la omisión de ayuda, o por lo menos la protegieran o premiaran.

Esto, por ahora, sólo ha sido aplicado en Shenzhen, aunque medios y opinión pública expresaron hoy su deseo de que se extienda a otras ciudades y al resto del país.

Desde el suceso de Yue Yue, es frecuente que los medios de comunicación chinos publiquen noticias elogiando a personas que asisten a otras -esta semana se hizo popular un anciano de 70 años que salvó a otro de morir ahogado- y al mismo tiempo son muy criticados casos de omisión de ayuda si estos son descubiertos.

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