Entrevista AP: Santos en aguas serenas, trabaja por prosperidad

PAIPA, Colombia (AP). Al contrario del presidente estadounidense Barack Obama, al mandatario colombiano Juan Manuel Santos su relación con el Congreso ni siquiera lo trasnocha.

"Afortunadamente no estoy en la posición del presidente Obama", dijo en una entrevista exclusiva con The Associated Press. "Yo, afortunadamente, tengo el 95% del Congreso conmigo", agregó el jefe de Estado con una enigmática sonrisa y un destello de brillo en los ojos.

Santos, un economista que cumplirá 60 años el próximo 10 de agosto, consiguió con su robusta mayoría legislativa aprobar en el último período de sesiones 46 proyectos, incluida una histórica ley para reparar a las víctimas del conflicto armado interno.

El mandatario navega en tranquilas aguas con 71% de popularidad y está lejos de sufrir los agobios de Obama, presionado por sus opositores del Partido Republicano que se enfrentaron en el Congreso a los oficialistas demócratas por elevar el límite de la deuda nacional para permitir que el gobierno siga pagando sus obligaciones.

En medio de esa disputa, Colombia espera desde 2006, cuando fue firmado, que se apruebe en Washington un tratado de libre comercio con Estados Unidos.

"Nosotros le hemos cumplido a Estados Unidos y yo confío en que Estados Unidos nos cumpla a nosotros" y apruebe el tratado, dijo Santos durante la entrevista en un salón de un hotel de la localidad de Paipa, en el departamento de Boyacá, unos 165 kilómetros al noreste de Bogotá.

Según los términos del tratado, las exportaciones en ambos sentidos estarán libres del pago de aranceles en 15 años. Estados Unidos es el primer socio comercial de Colombia y el intercambio entre ambas naciones fue de unos 27.300 millones de dólares en 2010, de acuerdo con los datos más recientes del Ministerio de Comercio Exterior colombiano.

El presidente colombiano no indicó cuál sería la estrategia en caso de un rechazo legislativo estadounidense, un eventual revés que contrastaría con su activa agenda internacional, que incluye la reanudación de las relaciones diplomáticas con Venezuela rotas en julio de 2010 por el presidente Hugo Chávez, molesto por las acusaciones del antecesor de Santos, Alvaro Uribe (2002-2010), de que alojaba en su país a las guerrillas colombianas.

Santos reanudó el vínculo con Chávez el 10 de agosto de 2010, tres días después de asumir la presidencia, y juntos impulsaron un acuerdo para que Honduras volviera al seno de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

Ahora Santos promueve la posibilidad de que las naciones integrantes de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) puedan tomar medidas económicas conjuntas para evitar los golpes de las fluctuaciones del dólar. No espera resultados inmediatos, pero sí que los líderes de la región "comiencen a entender que coordinando las políticas vamos a ser más efectivos", dijo.

A pesar de que por esas gestiones ha ganado elogios del ex mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien estuvo de visita en Bogotá la última semana, Santos dijo no sentirse una fuerza individual regional.

"Yo no me considero líder regional", aseguró. "Le agradezco mucho al presidente Lula sus palabras. Lo que he querido hacer es jugar un papel proactivo en unificar la región sobre ciertos comunes denominadores, donde creo que si actuamos conjuntamente vamos a poder ser más relevantes en el escenario internacional", explicó.

Santos también ha mostrado su disposición para ayudar a otros países a combatir flagelos que por décadas han golpeado a Colombia, como el crimen organizado y el narcotráfico.

De allí que accediera a dos solicitudes que le hizo personalmente el nuevo mandatario peruano, Ollanta Humala, de colaborar con Perú en el combate al tráfico de drogas.

"El presidente Humala me ha manifestado concretamente que quiere no solamente continuar, sino fortalecer la cooperación en materia de lucha contra el crimen organizado y contra el narcotráfico... Lo vamos a hacer", dijo Santos.

Colombia colabora con México y naciones de Centroamérica y ha brindado entrenamiento a por lo menos 5.000 agentes extranjeros.

Más allá de esa actividad internacional, lo que Santos dice querer para su país --de 46 millones de habitantes y descrito como uno de los de mayor iniquidad en el mundo en la distribución de la riqueza-- es alcanzar la paz.

Por eso impulsó la aprobación de la llamada Ley de Víctimas, que aspira a indemnizar a unos cuatro millones de personas en 10 años y cuyo costo total aún desconoce.

"No sabemos" cuánto va a costar esa ley. "Esa es la verdad... (Pero) vamos a reglamentar la ley de forma tal que nos permita ponerla en marcha sin quebrar las arcas del Estado. Yo por eso digo que tampoco se generen demasiadas expectativas: la reparación es más un acto simbólico que cualquier otra cosa. Lo ha sido en todas partes del mundo donde ha habido reparación", explicó el mandatario.

La aprobación de la ley, que incluye la devolución y titulación de tierras, elimina parte de los argumentos que ha mantenido en armas a grupos como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) desde su surgimiento en los años 60, que sostienen que buscan una mejor distribución de la riqueza. Se calcula que las FARC tienen actualmente unos 9.000 miembros en armas, por debajo de los 15.000 que llegaron a tener en los años 90 cuando dieron los más duros golpes a las fuerzas militares.

El mandatario también resaltó que otra de sus mayores aspiraciones es disminuir la pobreza extrema, actualmente de 16%, y la pobreza, de 44%, aunque no se comprometió a establecer en qué porcentajes reducirá esos indicadores.

Santos definió a los rebeldes como una fuerza del pasado y aseguró que en el gobierno "estamos construyendo la paz con la ley de víctimas y de restitución de tierras... Es una forma de ir construyendo paz y ojalá esta gente entienda que si no se suben al tren, los deja la historia".

El mandatario sostuvo que por ahora "la puerta del diálogo (con los rebeldes) está cerrada, pero no con llave".

"Cuando vea, cuando haya una voluntad real por parte de la guerrilla de sentarse a dialogar para llegar a un acuerdo, cuando yo esté convencido de que eso es así, abro la puerta", aseguró.

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El corresponsal de AP en Bogotá Frank Bajak contribuyó con esta nota.

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