Escasez y protestas tras conflicto agrario en Argentina

BUENOS AIRES (AFP). La escasez de alimentos y combustibles ocasionada por una rebelión fiscal de casi 100 días de productores agrarios afectaba el lunes a Argentina, mientras en varias ciudades estallaron protestas de pobladores que golpearon cacerolas en apoyo al sector rural.

Una treintena de carreteras seguían semibloqueadas en el marco del conflicto con el gobierno que decidió un fuerte aumento en los aranceles a las exportaciones de granos, que en algunos casos se elevaron a 46%, decisión que el gobierno de Cristina Kirchner calificó como irrevocable.

La tensión se agravó la tarde del lunes feriado, cuando Luis D'Elía, un radicalizado dirigente oficialista, denunció sin presentar pruebas, la existencia de un plan para dar un golpe de estado económico y acusó de estar al frente al ex presidente Eduardo Duhalde (2002-3), un adversario de los Kirchner en el seno del gubernamental peronismo.

D'Elía llamó a la población a defender la democracia y a sumarse a una marcha a la Plaza de Mayo convocada para el miércoles por el oficialismo en respaldo de la política económica del gobierno y contra el sector rural.

Vecinos de coquetos barrios de clase media de Buenos Aires y su periferia y de varias ciudades del país como Rosario (300 km al norte) y Córdoba (700 km al norte) salieron la noche del lunes a la calle haciendo sonar las cacerolas y bocinas en apoyo al sector agrario.

La ruidosa protesta llegó incluso a la residencia presidencial de Olivos (periferia norte) que fue rodeada por manifestantes.

La protesta recrudeció durante el fin de semana largo, después de que la Gendarmería (policía de frontera) desalojó un bloqueo de la ruta 14, la del Mercosur, y detuvo por algunas horas a 19 manifestantes, incluido el carismático dirigente rural Alfredo de Angeli.

El nuevo paro agrario culminará el miércoles con una jornada de lucha, en la que De Angeli llamó a protestar pacíficamente, luego de haber advertido horas antes que "si es necesario nos quedaremos cien días más en las rutas".

El vicepresidente Julio Cobos se diferenció este lunes de la dureza oficial al exhortar al diálogo y pedir al Congreso que aporte ideas y propuestas para encontrar una salida al empantanado conflicto.

Cobos es un "radical 'k'" (por Kirchner), un grupo escindido de la opositora Unión Cívica Radical (UCR, socialdemócrata) para aliarse con el kirchnerismo (peronismo socialdemócrata), que ayudó a consagrar en las presidenciales de octubre pasado a Cristina Kirchner, con 45,2% de los votos.

Los productores agrarios llevan a cabo un lock-out con bloqueos parciales de rutas y suspensión de comercialización de granos para exportación.

El paro agrario pone en jaque a un país que exporta anualmente unos 35,000 millones de dólares en productos alimentarios, más de 50% de las ventas externas.

Los efectos del prolongado conflicto ya se sienten fuertemente en el interior del país y se está empezando a percibir en Buenos Aires, debido a que a los piquetes parciales de agricultores se sumó la semana pasada la protesta de transportistas damnificados por el conflicto.

Largas filas de camiones se prolongan durante horas sobre las rutas, impidiendo o retrasando la llegada de las mercancías a destino, mientras camioneros del área de combustibles se negaban a hacer traslados por temor a incidentes.

La falta de alimentos en góndolas de supermercados, escasez de diésel y gasolinas, reducción de insumos industriales, caída del consumo y freno del mercado inmobiliario, agitan el fantasma de la crisis.

El hasta hace poco pujante sector inmobiliario también registró en las últimas semanas una caída entre 20% y 30%, según operadores.

Con un crecimiento promedio anual de casi 9% desde 2003, Argentina debatía hace tan solo tres meses si desacelerar la economía para frenar la inflación.

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