En España, exjuez peruano rechaza su extradición afirmando temer por su vida

Señalado como el cabecilla de una mafia en el poder judicial peruano, el exjuez de la Corte Suprema peruana César Hinostroza se opuso este miércoles a su extradición ante una corte española alegando que huyó de su país temiendo por su vida.

"Me he opuesto a la extradición", señaló Hinostroza durante la vista en la Audiencia Nacional, jurisdicción en Madrid a cargo de las extradiciones, afirmando que "no he cometido ningún delito".

"Temía por mi vida, había recibido amenazas de muerte y además ¿cómo podía ir yo a prisión (...) donde compartiría celda con peligrosas personas que yo he condenado en 35 años de magistrado?", declaró sobre su huida.

Luego de la vista de este miércoles, la Audiencia Nacional debe decidir si aprueba su extradición, una decisión que puede ser recurrida, y luego el gobierno español debe dar su visto bueno, por lo que de ser aprobada, su entrega podría concretarse recién en varios meses.

Fugado de su país el 7 de octubre del año pasado y detenido doce días más tarde en Madrid a pedido de Perú, Hinostroza denunció ser víctima de una "persecución política" y acusó al presidente peruano, Martín Vizcarra, de "grave intromisión" en otro poder del Estado.

El mandatario "salió a dar una declaración a todos los medios exigiendo al Congreso para que me acuse como líder de una organización criminal y me tildó de delincuente y pidió que se me establezca la máxima sanción", afirmó.

El exjuez es señalado por la fiscalía peruana como el líder de "una organización criminal" llamada "Los Cuellos Blancos del Puerto" del Callao (vecino a Lima), conformada por magistrados y fiscales, quienes obtenían "prebendas y beneficios económicos" mediante el tráfico de sentencias y favores.

La red mafiosa quedó al descubierto en julio, cuando la prensa difundió audios de comprometedoras conversaciones telefónicas entre jueces. En uno de los audios se escucha a Hinostroza ofrecer una rebaja de la pena o absolver a un condenado por violar a una niña.

Vistiendo traje gris, camisa blanca y corbata de rayas rojas y blancas, Hinostroza, quien ha permanecido en prisión provisional en España mientras se resuelve la extradición, dijo que en Perú podría recibir una condena de hasta 38 años de cárcel, lo que a sus 62 años de edad equivaldría "a una pena de muerte".

"Vine a este país para pedir protección internacional", aseveró, en referencia a que solicitó asilo al llegar a España, algo que para la justicia peruana no fue sino una treta y la Audiencia Nacional ya ha dicho que no influirá en su decisión.

De su lado, el fiscal Carlos García Berro pidió a los tres jueces del tribunal aprobar la extradición, señalando que la solicitud peruana no obedece "a un delito político ni es fruto de la persecución política", y tampoco se ha "violado derecho fundamental alguno" del exjuez.

Además, la justicia española no puede caer en "un proceso inquisitorial sobre el régimen jurídico del Perú", agregó.

Destituido e inhabilitado por el Congreso tras estallar el escándalo de venta de sentencias y tráfico de influencias en el poder judicial, Hinostroza huyó de Perú cuando iba a ser procesado infringiendo una orden que le impedía salir del país.

Gracias a la complicidad de una inspectora de migraciones, cruzó por tierra a Ecuador y de allí viajó en avión a Amsterdam y luego a Madrid, donde tiene familiares.

Su esposa llegó a la capital española poco después, según la prensa, y su hija menor intentó hacerlo pero "en el aeropuerto la detuvieron y no la dejaron viajar", denunció Hinostroza.

Su fuga le costó el cargo al ministro peruano del Interior y a los jefes de la policía y del servicio de Migraciones.


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