Europa saluda cambios en mundo árabe, pero teme ola migratoria

BERLIN (AP). Las revoluciones que soplan con fuerza de huracán en el Oriente Medio están siendo bien recibidas por millones de europeos, quienes recuerdan el asombro que sintieron cuando se desplomaron los regímenes comunistas en el antiguo bloque soviético, pero el entusiasmo trae aparejados interrogantes, dudas y temores, como una posible crisis migratoria.

Europa se ha considerado durante mucho tiempo como paladín de la democracia y sus ideales son puestos a prueba por las consecuencias reales de cambios democráticos en una región de la que sale gran parte de su población inmigrante, que se ha tornado cada vez más inquieta en los últimos años.

Muchos temen una ola de refugiados en las costas europeas, una preocupación que se hizo palpable con los miles de tunecinos que aparecieron en Italia después que el país nordafricano derrocó a su líder autócrata y con los indicios de que Libia _plataforma de la emigración ilegal a Europa_ está a punto del derrumbe.

También se plantean interrogantes acerca de si el espíritu de la revuelta podría contagiar a los árabes que residen en Europa, que suelen acusar de racismo a los países que los albergan y culpan al pasado colonial de muchas de sus tribulaciones.

"Todos estos problemas que condujeron a revoluciones en el mundo árabe son también hechos cotidianos en Francia y cada vez más insoportables", escribió recientemente Yacine Djaziri en un blog sobre la vida de los inmigrantes en los suburbios parisinos.

"¿Cómo lo solucionamos? ¿Debemos inmolarnos? ¿Resignarnos? ¿Enojarnos? ¿Rebelarnos?", agregó.

Junto con los temores desbordan los mensajes de esperanza y solidaridad: Algunos funcionarios europeos propusieron el lunes un Plan Marshall para el Oriente Medio, trazando un paralelo con la reconstrucción del continente después de la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, a la vez los europeos se preguntan quién va a pagar por ese ambicioso plan en medio de una crisis de la deuda que amenaza el futuro de toda una generación. "Alemania ya está entregando suficientes fondos a otros países", observó Marcel Mueller, de 27 años, que trabaja en el sector de servicios.

Los alemanes pueden imaginar la carga que deberían sobrellevar para instrumentar un Plan Marshall para el mundo árabe: 20 años después de la reunificación, todavía pagan un "impuesto de solidaridad" extra para subsidiar la reconstrucción en el antiguo sector comunista, calculado en 1.780 millones de dólares.

El presidente del Banco Europeo de Inversiones, Philippe Maystadt, calculó el martes que para apoyar una transición a la democracia en Túnez, Egipto y otros países de la región, necesitaría tomar prestados 8.200 millones de dólares en los próximos tres años.

Las imágenes de embarcaciones llenas de inmigrantes, en su mayoría procedentes de Túnez, llegando a las costas de la pequeña isla siciliana de Lampedusa asustaron a muchos. La explosión de la revuelta en Libia _agravada por una sangrienta represión_ agravó los temores de una crisis migratoria.

"Es un problema que nos preocupa a todos porque la situación impulsó a muchos a venir", opinó Alberto Brizzi, camarero en un restaurante romano. "La gente sale pensando que hallará algo mejor que en su país, pero no es así".Los expertos dicen que Europa considera los cambios democráticos en el Oriente Medio con mucha mayor cautela que la caída del comunismo por considerar que la amenaza del fundamentalismo islámico es una preocupación fundamental.

Otros creen que el mundo debe abrazar una oportunidad histórica independientemente de los riesgos.

"Debemos dejar en claro que estamos del lado del movimiento democrático", afirmó el legislador dinamarqués Naser Khader. "No debemos sentirnos amenazados por versiones de oleadas de refugiados. Es en nuestro interés que el norte del Africa y el mundo árabe se democraticen".

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