Ex gobernador narra partes de cautiverio con las FARC

VILLAVICENCIO, Colombia (AP). Alan Jara afirmó que los siete años que permaneció secuestrado por las FARC fue tiempo que le robaron.

Horas después de quedar recuperar su libertad ayer martes, en tono conciliador Jara expresó que ahora "no es tiempo de resentimientos y amarguras".

El ex gobernador del departamento de Meta, de vastos llanos y junglas en el sur de Colombia del cual Villavicencio es la capital, ofreció una rueda de prensa en la que contó episodios de su largo cautiverio, como el día en que los guerrilleros que los custodiaban le comunicaron que quedaría en libertad.

Era 18 de diciembre del año pasado y "tenía una fiebre de más de 40 grados porque me había dado paludismo", recordó al referirse a la noticia de que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) lo soltarían.

Estaba tan débil que sus compañeros de cautiverio le ayudaron a empacar porque no tenía ni fuerzas ni ánimo para hacerlo y empezaron a gritar "Alan, Alan, Alan" para felicitarlo porque saldría de su cautiverio, algo ante lo cual permaneció escéptico hasta el final. , "Pensé que solo me iban a cambiar de campamento", dijo.

Narró que dos de sus compañeros de secuestro llevaban dos años con cadenas atadas al cuello todo el tiempo, pero no los identificó, también señaló que "nadie puede estar bien" de salud en las condiciones de cautiverio en que viven. Los rehenes "se están pudriendo en la selva", denunció.

Explicó con sorna que "por la comida que nos daban, uno podía saber qué día de la semana era... o pasta o arroz". Excepto en los días en que los guerrilleros cazaban algo, había carne de tigres, armadillo u otros animales en el campamento. "Hasta mico comí", recordó riendo.

Jara contó que el día que lo secuestraron en una zona rural de Meta, el 15 de julio de 2001, lo bajaron con lujo de fuerza del vehículo de Naciones Unidas en que viajaba y para evitar mayores incidentes con los rebeldes que lo capturaron accedió a ir con ellos.

Durante varias semanas entonces recorrió gran parte del Meta hasta que llegó a San Vicente del Caguán, en el vecino departamento de Caquetá, que en ese momento era la sede principal de diálogos entre el gobierno y las FARC, a donde lo llevaron "a hablar con el comandante Jorge Briceño (uno de los siete miembros de la jefatura rebelde) y, tras un momento de recriminaciones, me dijo que si yo no había oído decir que él pensaba secuestrar a los legisladores" para presionar por un canje de rehenes por rebeldes en prisión.

"Le dije: 'yo no soy legislador'. 'Pero iba a serlo', me contestó" Briceño, recordó.

Jara reveló que nunca pensó en suicidarse ni en fugarse, acción que prácticamente para él equivalía a lo mismo: intentar una fuga "es como (jugar) una ruleta rusa, pero con un revólver de seis balas", dijo.

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