Extranjeros que huyen de Libia cuentan historias de terror

RAS AJDIR, Túnez ( AP). Un egipcio dijo haber sido obligado a arrodillarse frente a soldados del ejército libio que simularon su ejecución. Otro se encerró en su hogar durante cinco días mientras se iban agotando sus suministros y oía disparos y gritos en el exterior. Un grupo de trabajadores indios se ocultó en el desierto a la espera de un avión al rescate.

Cientos de expatriados egipcios, indios, turcos y tunecinos parecían en estado de conmoción el viernes al cruzar la frontera para entrar en Túnez, llevando sus pertenencias y terribles recuerdos de la violencia que está desgarrando Libia.

Fueron recibidos con abrazos por parte de grupos tunecinos de ayuda que les ofrecieron alimentos y refugio.

Muchos egipcios que cruzaron la frontera el jueves por la noche dijeron haber vivido en las ciudades libias de Zawiya y Zwara, que se vieron conmovidas por algunas de las peleas más intensas en los últimos días.

Médicos y enfermeros voluntarios atendieron a los recién llegados en carpas médicas y voluntarios de la Cruz Roja Tunecina, los niños exploradores y la central sindical tunecina les dieron emparedados y sopa.

Los médicos dijeron que no vieron heridos graves, pero agregaron que la mayoría padecía de conmoción y trauma.

A unos pocos kilómetros de la frontera, numerosos egipcios aguardaban lavarse la cara con el agua que salía de un tubo en un campamento improvisado por el ejército tunecino. El campamento, que albergaba a unas 5.000 personas, fue levantado después que los refugios fronterizos resultaron insuficientes para recibir a tanta gente.

Ali Mohammed, un trabajador de la construcción egipcio, dijo que se encerró en su casa durante cinco días en Zawiya mientras oía los disparos y los gritos en el exterior. " Nuestro gobierno no se preocupó en preguntar por nosotros y no hizo nada para ayudarnos a salir", dijo.

El y otros trabajadores tuvieron que pagar 200 dinares libios (unos 160 dólares) _diez veces el costo regular_ para alquilar un automóvil e ir a la frontera. El conductor los dejó a unos tres kilómetros (dos millas) de la frontera y tuvieron que ir caminando con sus pertenencias a rastra hasta llegar a la frontera.

Una vez allí, los egipcios dijeron haber sido hostigados por las autoridades libias.

Taher Nasri, de 25 años, que trabajaba en Zwara, dijo que soldados libios hicieron detener su automóvil en una gasolinera.

" Nos hicieron bajar del auto, nos hicieron arrodillar y después dispararon a nuestro alrededor en el suelo para asustarnos", contó.

Entre los cientos de egipcios, unos pocos indios que trabajaban en la cocina de un campo petrolífero en el Sahara dijeron que se vieron obligados a ocultarse en el desierto durante tres días antes de que su compañía pudo conseguir un avión para rescatarlos.

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