De Felipe V a Felipe VI, tres siglos de historia y el eterno retorno de la cuestión catalana

La proclamación del rey Felipe VI reflotó la figura de su ilustre ancestro Felipe V (1700-1746), primer Borbón en el trono de España al cabo de una Guerra de Sucesión a la que los independentistas catalanes y vascos atribuyen sus desgracias.

El portavoz del Partido Nacionalista Vasco (PNV, en el poder en esa región), Aitor Esteban, expresó incluso el miércoles su deseo de que el nuevo monarca reconociera la "sensibilidad nacional" de ciertas regiones y mostrara "una mentalidad más Austria que Borbón", en referencia a las dos casas reales que se enfrentaron en aquella guerra.

Los independentistas catalanes recordaban que Felipe V de España, nieto de Luis XIV de Francia, despojó de sus fueros a Cataluña, como castigo por haberse aliado con los Austria.

"Felipe V nos derrotó y colonizó. Con Felipe VI nos liberaremos", dice un comentario que encontró amplia difusión tras ser colgado hace dos semanas en las redes sociales.

Para la edición en línea de la revista Hola, especializada en asuntos de la realeza, Felipe V, apodado el Animoso, sería en cambio "responsable en gran parte del desarrollo de la nación española como estado moderno, además de baluarte de la literatura, las artes y la música".

Para el historiador Alfredo Alvar, citado en una reseña sobre los Felipes en el trono de España, publicada por el Huffington Post, Felipe V inició la construcción de "una España que nunca llegó a estar unificada". Y su colega José Antonio Sánchez destaca que las decisiones de aquel monarca "siguen afectándonos".

Tres siglos más tarde, Felipe VI se ve confrontado a un fuerte resurgimiento de las reivindicaciones independentistas de Cataluña. El presidente regional, Artur Mas, anunció la celebración de un referéndum de autodeterminación para el 9 de noviembre, al que el gobierno central de Madrid niega cualquier validez jurídica.

La Guerra de Sucesión se desencadenó debido a la falta de descendencia de Carlos II, de la casa de Austria o Habsburgo, y cobró dimensión europea entre los aliados de los Austria (entre ellos Inglaterra y Holanda), que querían imponer al archiduque Carlos, y de Francia, partidaria de Felipe V.

En España, se convirtió en "una guerra civil en torno a dos conceptos de monarquía: monarquía centralizada y reformista de Felipe V; monarquía foralista y tradicional en el archiduque Carlos", escribe el investigador Juan Pablo Fusi en su "Historia mínima de España" (El Colegio de México, 2012).

El conflicto concluyó con un pacto (Tratados de Utrecht y de Rastaff), que autorizaba la instalación de los Borbones en el trono de España a cambio de las posesiones españolas en Europa (entre ellas Bélgica, Milán, Nápoles, Gibraltar).

Felipe V conservó en cambio las colonias americanas de España.

Le sucedió en el trono Carlos III, y desde entonces, y hasta este jueves, no hubo ningún Felipe en el trono.


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