Fieles mantienen viva la tradición de la visita a "Las 7 casas"

México (EFE). La tradición de la visita a "Las siete casas" en Jueves y Viernes Santo, que llegó a México en 1528, se mantiene viva gracias a los católicos nostálgicos que recuerdan los antiguos paseos familiares a los templos.

La visita nació en alusión al recorrido que hizo Cristo durante su Pasión a lugares como el Huerto de Getsemaní, la casa de Anás, la de Caifás, la de Pilato (en dos ocasiones), el Palacio de Herodes y el Calvario, explicó hoy en entrevista con Efe el historiador Francisco Ibarlucea.

El especialista es guía de las visitas "culturales y espirituales" que se realizan desde hace cinco años con motivo de la Semana Santa en el Centro Histórico de Ciudad de México, con el fin de que fieles y turistas acompañen a Cristo y aprecien las pinturas, retablos, estatuillas y altares de templos con 500 años de antigüedad.

El visitante recorre en tranvía el centro de la ciudad durante dos o tres horas, dependiendo de las tres rutas que elija.

La ruta uno, según Ibarlucea, "es la más tradicional, la que hacían las abuelas", y comienza en el emblemático Palacio de Bellas Artes con el tintineo de una campana que llama a los paseantes para abordar el tranvía.

La primera parada se hace minutos después en la Capilla de Balvanera, que se convirtió en una entrada al templo de San Francisco y que fue el primer sitio donde estuvo el ayate (manto hecho con hilo de magüey) del indígena San Diego (1531) con la imagen de la Virgen de Guadalupe.

El paseo continúa al pasar por la iglesia de San Francisco y que, en su tiempo, fue parte del convento más grande de América.

La tercera casa, que se encuentra junto a las anteriores, es el templo expiatorio de San Felipe de Jesús, que estuvo dedicado por muchos años únicamente a la oración, pues estaba prohibido tener motivos de fervor, expiación y arrepentimiento.

La cuarta casa es la iglesia de la Profesa, en la que el arquitecto Manuel Tolsá construyó un retablo neoclásico.

Al llegar a este punto, de acuerdo con la tradición, se reparte a los visitantes agua de flor de jamaica, horchata y tamarindo.

Una vez reiniciado el recorrido, se llega a la iglesia de Nuestra Señora del Pilar, mejor conocida como "La Esperanza", que estuvo dedicada a la educación de la mujer.

Más adelante se encuentra la sexta parada, en la iglesia de Santa Teresa La Nueva, uno de los conventos más importantes de religiosas.

Finalmente, la séptima casa es la iglesia de Nuestra Señora de Loreto, que tiene la cúpula de gajo más grande de América.

"En recuerdo de nuestros padres, mi hermana Teresita y yo venimos a hacer el recorrido, tal cual lo hacíamos de pequeñas", dijo Beatriz Quiñones, una de las visitantes.

Además, comentó que es un acto de fe en el que, llenas de esperanza, vienen a exponerle a Cristo sus plegarias y a agradecerle.

Otra de las ofertas de este paseo cultural es la visita nocturna a "Las siete casas", que supone un recorrido breve y la asistencia a la puesta en escena de "Réquiem para Jesús Crucificado" en el Museo Panteón de San Fernando.

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