Filipinas: Presunto extremista sigue en ciudad sitiada

Uno de los insurgentes más buscados de Asia sigue escondido en una ciudad del sur de Filipinas donde las fuerzas del gobierno, respaldadas por vehículos blindados y helicópteros, combaten a insurgentes vinculados con el grupo extremista Estado Islámico, dijo el viernes el jefe del ejército.

La ciudad de Marawi, que tiene unos 200.000 habitantes, está sitiada por insurgentes desde que el gobierno registró el martes el presunto escondite de Isnilon Hapilon, que está en la lista de Washington de terroristas más buscados.

"Ahora mismo, sigue dentro (de la ciudad)”, explicó el general Eduardo Ano a The Associated Press. "No podemos determinar un lugar en concreto".

Los extremistas están intentando encontrar una forma de sacar a Hapilon, que sufrió un derrame cerebral tras un ataque aéreo del gobierno en enero, agregó Ano. Pero los soldados están yendo puerta por puerta para limpiar la ciudad de insurgentes.

"Vamos a hacer de esto su cementerio", apuntó agregando que la operación podría demorarse una semana. "Tenemos que terminar con esto".

Al menos 44 personas fallecieron en los combates, incluyendo 31 insurgentes y 11 soldados, dijeron autoridades el jueves. La violencia ha obligado a miles de personas a huir de la ciudad y avivó el temor al aumento del extremismo en el país.

Por el momento no estuvo claro si entre los fallecidos había civiles.

El presidente del país, Rodrigo Duterte, declaró 60 días de ley marcial en la isla de Mindanao, una región tradicionalmente musulmana que abarca el tercio sur de la nación, con unos 22 millones de habitantes.

En una señal de que el viejo problema de la insurgencia en el sur podría estar expandiéndose, el procurador general, Jose Calida, dijo que entre los pistoleros de Marawi había combatientes extranjeros, incluyendo indonesios y malasios.

Ano señaló que se cree que hay extranjeros en la ciudad, pero fue más cauto. “Lo sospechamos, pero todavía estamos comprobándolo”, apuntó.

En una muestra de la confusión que rodea a lo que ocurre en el interior de Marawi, un jefe de la policía local dijo a la AP el viernes que se encontraba bien, dos días después de que Duterte dijese a periodistas que había sido decapitado por los radicales.

El jefe policial, Romeo Enriquez, dijo que podría haber habido una confusión porque su predecesor en Malabang, una localidad próxima a Marawi, fue asesinado en los enfrentamientos del martes, aunque no decapitado.

El hombre en el centro de la violencia en Marawi es Isnilon Hapilon, un predicador islámico conocido por su pericia para organizar operaciones comando. Es el vínculo entre varias milicias que intentan coaligarse en una fuerza mayor.

Hapilon, un comandante del grupo Abu Sayyaf, juró fidelidad al grupo Estado Islámico en 2014. Encabeza una alianza de al menos 10 grupos menores, incluido el Maute, que tiene una gran presencia en Marawi.

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