Fiscal de Ecuador vincula a Noriega con muerte de guerrillero

El fiscal general de Ecuador, Galo Chiriboga, solicitó la vinculación del exgeneral panameño Manuel Antonio Noriega en un proceso que investiga el supuesto secuestro y ejecución extrajudicial del guerrillero Fausto Arturo Jarrín, en 1985.

Chiriboga, que también pidió la vinculación de otras cuatro personas, reabrió el caso en abril pasado con base en el informe de una Comisión de la Verdad que investigó graves violaciones a los derechos humanos, especialmente durante el Gobierno del presidente socialcristiano ya fallecido León Febres Cordero (1984-1988).

Una providencia judicial, recogida hoy por el diario público El Telégrafo en su web, indica que "han aparecido datos que hacen presumir la participación del exdictador en el hecho".

La jueza Silvia Sánchez calificó de procedente la solicitud del fiscal y convocó a la audiencia de vinculación contra "Manuel Antonio N., Fausto Rubén P., José Antonio V., Oswaldo Enrique M. y Pedro Antonio C.".

Asimismo, relata que en una declaración anticipada en el proceso, el exagente de Inteligencia panameño, Bernardo Narrera, quien habría capturado a Jarrín en ese país centroamericano, señaló que por disposición del mandatario de entonces el 24 de octubre de 1986 lo entregaron con vida a tres policías ecuatorianos.

Los agentes ecuatorianos trasladaron al detenido en un avión ambulancia contratado hacia Ecuador donde, según la indagación fiscal, fue torturado y ejecutado.

En este caso están vinculados, hasta el momento, trece personas, entre ellas once policías.

En abril pasado, al reabrir el caso, Chiriboga explicó que durante la administración de Febres Cordero se planificaron y ejecutaron "ataques sistemáticos y generalizados contra la población civil".

Señaló que, según la indagación, en octubre de 1986 Jarrín fue detenido en Panamá por orden de Noriega y a pedido del ecuatoriano Febres Cordero, para luego ser enviado a Quito, donde presuntamente fue "ejecutado extrajudicialmente" en el barrio de Carcelén, en el norte de la capital, la noche del 26 de octubre de 1986.

No obstante, en aquel momento se difundió una información que advertía de un presunto enfrentamiento a tiros de Jarrín con agentes policiales que patrullaban el sector y que mataron al líder guerrillero, quien supuestamente se encontraba con dos personas más.

Noriega guarda prisión en Panamá, aunque su defensa sostiene que el exdictador, de 82 años de edad, debe cumplir la condena a 60 años impuesta por la Justicia panameña por delitos que van desde daños ambientales hasta homicidio, en su casa, debido al complicado estado de salud que presenta y que incluye un tumor cerebral benigno del que debe ser operado.

El exdictador, que gobernó de facto entre 1983 y 1989, regresó a Panamá en diciembre de 2011 tras cumplir 21 años de cárcel en Estados Unidos y Francia por delitos de narcotráfico y lavado de dinero.

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