Fiscal detalla 14 muertes en juicio de Blackwater

En un recital de muerte y destrucción, un fiscal federal relató el martes ante un jurado la supuesta conducta de cuatro guardias de seguridad de Blackwater acusados de matar a 14 iraquíes y herir a 18 en el centro de Bagdad hace casi siete años.

En las primeras declaraciones en el juicio a los cuatro guardias, el vicefiscal T. Patrick Martin dijo que algunas de las víctimas "simplemente estaban tratando de alejarse" de los disparos de los guardias. "Catorce murieron, 18 fueron heridos ¿para qué?", dijo.

Uno de los elementos en los argumentos del fiscal es que los guardias tenían una gran hostilidad hacia los iraquíes y alardearon de disparar indiscriminadamente.

Cuando regresaron a su base, inmediatamente después del tiroteo en la Plaza Nisoor el 16 de septiembre de 2007, los guardias dijeron que las víctimas eran insurgentes, dijo Martin.

Pero "la mentira que comenzaron ese día empezó a desenmascararse en pocos minutos" porque dos ex militares aparecieron al lugar para ver qué sucedía, dijo.

Blackwater era contratista del Departamento de Estado pero esa dependencia necesitó cuatro días para llegar al lugar y analizar el incidente, dijo Martin. La investigación fue patética, incompleta y "en lo fundamental parecía destinada a tratar de librar de culpas a los contratistas", agregó el vicefiscal.

"Seis investigadores se metieron cosas en los bolsillos", dijo Martin

El Departamento de Estado no respondió de inmediato el martes a un mensaje electrónico en busca de comentario.

Uno de los guardias, Nicholas Slatten, está acusado de homicidio premeditado. Los otros tres —Paul Slough, Evan Liberty y Dustin Heard— son enjuiciados por homicidio voluntario, intento de homicidio y cargos por armas.

Tras el tiroteo, Liberty le estaba dando palmadas a la gente en la espalda, como si acabaran de tener un partido de fútbol, dijo Martin.

Los guardias se declararon inocentes de todos los cargos.

El martes Martin mostró fotografías y videos del lugar de los hechos, como el rostro de un conductor que según los fiscales recibió un disparo en la cabeza. La víctima fue identificada por los fiscales como la primera víctima que murió en el tiroteo, Amed Haitem Amed Al Rubia'y. Slatten enfrenta el cargo de homicidio premeditado por esa muerte.

El juez federal de distrito Royce Lamberth dijo que la fotografía era una evidencia que se podía mostrar al jurado pero rechazó que se presentara otra en la que aparece masa encefálica sobre la calle y manchas de sangre en la ventana de un auto.

Los abogados de los guardias se han enfocado en la autodefensa y en el estado psicológico de los hombres en una zona de guerra para explicar sus acciones.

Slatten podría ser sentenciado a cadena perpetua de resultar culpable. Los otros guardias enfrentan condenas mínimas de 30 años si los declaran culpables por los cargos de armas y al menos otro cargo de los que enfrentan.

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