Fiscalía pide 20 años de cárcel para el expresidente surcoreano Lee Myung-bak

La fiscalía pidió hoy 20 años de cárcel para el expresidente surcoreano Lee Myung-bak, que gobernó el país asiático de 2008 a 2013, por diversos delitos de corrupción.

Los fiscales formalizaron su petición ante los tres jueces del tribunal del Distrito Central de Seúl que le juzga desde mayo.

El ministerio fiscal solicitó además una multa de 15.000 millones de wones (11,5 millones de euros/13,3 millones de dólares) y la devolución de los 11.100 millones de wones (8,4 millones de euros/9,8 millones dólares) que supuestamente obtuvo Lee de sobornos procedentes de distintas entidades estatales.

La fiscalía también sospecha que el exmandatario malversó unos 35.000 millones de wones (26,8 millones de euros/31,1 millones de dólares) del fabricante de componentes para automóviles DAS, propiedad de su hermano, con fines políticos y personales.

En total, Lee, de 76 años y en prisión preventiva desde marzo, está acusado de 16 cargos distintos entre los que se incluyen soborno, abuso de poder o malversación.

El expresidente, que se ha declarado inocente de todos los cargos, es el cuarto exmandatario surcoreano que ha sido juzgado junto a Chun Doo-hwan -que lideró la última junta militar hasta 1987- y los también conservadores Roh Tae-woo y Park Geun-hye.

La propia Park se encuentra cumpliendo una condena de 25 años por corrupción que le fue impuesta este mismo año.

Las acusaciones contra Lee han teñido la reputación de hombre hecho a sí mismo que tan bien le funcionó en las urnas.

Lee nació en Osaka (Japón) en el seno de una familia coreana emigrada al país vecino durante la dominación colonial nipona de la península (1910-1945).

Tras la guerra, la familia retornó a Corea del Sur, donde Lee lograría comenzar a trabajar en Hyundai Construction, de la que se acabó convirtiendo en presidente antes de entrar en política en los noventa y ser elegido alcalde de Seúl de 2002 a 2006, su paso previo a concurrir a la presidencia del país.

Durante el juicio, Lee ha insistido en que el proceso es una maniobra revanchista por el actual Gobierno del presidente liberal Moon Jae-in.

Sus abogados creen que Moon busca una suerte de venganza debido a que el expresidente Roh Moo-hyun, amigo muy cercano del actual jefe de Estado, se suicidó cuando los fiscales comenzaron a investigarle por supuesta corrupción en 2009, cuando Lee era presidente.  

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