Francisco se alojará en céntrica casona de Lima que congregará a miles

La Iglesia católica peruana espera con expectativa la próxima visita del papa Francisco y abrió a la prensa las puertas de la nunciatura apostólica en Lima, lugar donde pernoctará el pontífice del 18 al 21 de enero próximos.

A poco más de un mes de la visita de Francisco a Perú, el nuncio apostólico en Lima, Nicola Girasoli, abrió por primera vez a los periodistas las puertas de la casona neocolonial, que es sede de la nunciatura desde 1942, y que lo albergará en su paso por la ciudad capital.

"Esto no va a ser una casa para el Papa, va a ser un hogar donde el Papa va a sentir a todos ustedes, a todos los ciudadanos y ciudadanas, donde se va a sentir cercano", dijo Girasoli en la presentación acompañado por los representantes de la Conferencia Episcopal Peruana y el ministro de Trabajo, Alfonso Grados, encargado oficial de la visita papal.

La casona es una típica construcción contemporánea neocolonial, de unos 690 metros cuadrados en la zona de Santa Beatriz, con balcones tallados de madera en su exterior, y un balcón central de concreto, desde el cual el Papa podrá dirigirse a los fieles que se acerquen a saludarlo.

En la primera planta, hay una sala de recibo con sillas de madera dorada y tapizadas con terciopelo turquesa, un comedor sobrio de madera y una capilla con un altar tallado enteramente en pan de oro y grandes vitrales en las ventanas.

La construcción en forma de "U" tiene un gran jardín central con una pileta de agua.

En esta casa se alojó el papa Juan Pablo II en 1985 y 1988, y, en esta ocasión, monseñor Girasoli ha llevado a cabo algunas remodelaciones en sus ambientes para recibir a la delegación papal.

"La habitación que usa el Papa tiene dos puertas, sube en ascensor a la terraza, hace este recorrido y entra en esta puerta, por eso hemos puesto (retratos de) los santos tan queridos de Perú, Santa Rosa y San Martín de Porres, y San Toribio de Mogrovejo", explicó Girasoli en la visita guiada por la residencia.

El nuncio comentó que la antigua habitación principal usada por Juan Pablo II tenía un ambiente para aislarlo de la calle, pero que ahora lo ha convertido en un pequeño oratorio, donde hay un crucifijo, los retratos de Santa Rosa y San Martín de Porres y un pequeño reclinatorio tallado de madera.

"Yo he pensado de abrir también esta ventana porque todos los que quieran hacer vigilia, velar, van a estar en este lugar (señalando un parque exterior), y de ahí la posibilidad del Santo Padre de saludarlos", dijo Girasoli sobre un segundo lugar desde donde Francisco podrá observar a los fieles.

La organización de la visita papal ha previsto que miles de jóvenes puedan acampar en el Campo de Marte, un enorme parque al lado de la Nunciatura Apostólica, para que acompañen con cantos y rezos la visita del pontífice.

"Al Papa le vamos a decir, va a estar a dos metros (de la ventana), yo pienso que el Papa rompe el protocolo, si la gente va a cantar", indicó el nuncio entusiasmado.

Entre los peregrinos que se acercarán a ver al Papa hay un grupo de 5.000 personas de la zona de Manchay que llegarán con una imagen de la Virgen del Rosario para recibir una bendición especial, indicó el nuncio.

La delegación más cercana de Francisco, conformada por la Guardia Suiza, tendrá también una habitación adyacente a la principal con infusiones, miel, pan tostado y agua a su disposición.

Las preparaciones en la casa incluyen, por supuesto, las comidas y meriendas que se ofrecerán al Papa y su delegación, lo cual ha merecido una remodelación de los equipos de cocina que habían quedado obsoletos, según explicó a Efe el chef Javier Alvarado.

"Estamos viendo con la Nunciatura, qué puede y qué no puede comer, es una persona de edad, y hay que cuidar eso bastante", comentó el chef de la sede apostólica.

"Lo que yo tengo en mente es un buen pisco sour (cóctel a base de pisco y limón), un buen cebiche (pescado fresco cocido al limón), un lomo saltado (carne de res frita en trozos pequeños con cebolla y papas fritas), y unos alfajores, cosas así", reveló Alvarado sobre los platos que ofrecerá al Papa.

Dado que la visita incluirá traslados a la selvática ciudad de Puerto Maldonado y la costera Trujillo, el chef ha previsto ofrecer a Francisco "jugos en el desayuno para que vaya ligero en sus viajes, los almuerzos también no tan pesados y las cenas súper ligeras, una sopa, ensaladas, nada más".

"Lo ideal sería poner toda la vajilla de plata con unas buenas copas, ofrecer un buen vino, italiano o argentino", contó el chef sobre las comidas que le tocará organizar para el ilustre visitante. 

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