Galveston inicia recuperación a pesar del peligro tras Ike

ANAHUAC, Texas, EU (AP). Los negocios comienzan a reabrir, el servicio para teléfonos celulares ha mejorado y la electricidad ha vuelto, pero las autoridades advierten que Galveston aún es una zona en peligro a más de una semana del paso devastador del huracán Ike.

Los combustibles y otros productos de primera necesidad escasean y la policía continuará indefinidamente con el toque de queda de seis de la tarde a seis de la mañana una vez que la isla sea reabierta el miércoles.

Podrían ser semanas o más tiempo antes de que los servicios básicos sean restablecidos en todas las zonas. Aún así, la isla está lejos de estar desierta. Al menos 15.000 personas ignoraron las órdenes de evacuación antes y después del ciclón y muchos de ellos permanecían ahí el domingo.

Los residentes, vestidos con pantalones de mezclilla y botas de goma intercambiaban Biblias y lloraban entre cantos religiosos para tranquilizarse unos a otros en los servicios improvisados en la costa de Texas, devastada por el meteoro.

Unas 50 personas se reunieron en una cancha de basquetbol fuera de la iglesia bautista de Oak Island, a 1,6 kilómetros (una milla) de la punta de la bahía de Trinity.

La gente estaba sentada en sillas plegables o simplemente de pie, obligada a permanecer fuera de su iglesia por la capa de lodo de casi tres centímetros (una pulgada) de espesor que dejaron las inundaciones que sacudieron las bancas como si fueran palitos de madera.

"Sé que es difícil, ver a nuestro alrededor es duro", dijo el reverendo Eddie Shauberger a su congregación. "Pero hay un Dios y él tiene un plan para nuestras vidas".

Servicios similares se realizaron en la isla de Galveston y a lo largo de la zona de Houston, donde la energía eléctrica había sido restablecida para muchos residentes. Las escuelas planeaban reanudar clases el lunes, por primera vez desde la tormenta.

En Galveston, Bobby y Pamela Quiroga buscaron amparo en una misa ofrecida en el histórico Hotel Galvez. Habían acudido a su iglesia católica hace una semana, un día después de que la tormenta tocara tierra, pero no estaba abierta.

"Es bueno estar cerca de la gente", dijo Bobby Quiroga y continuó con una voz apagada, "cuando sientes que una ola sacude tu casa".

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