Grupo selecto asesora al Papa, pero él toma las decisiones

CIUDAD DEL VATICANO (AP). El papa Benedicto XVI se ha rodeado de un reducido grupo de hombres en los que deposita su confianza. Pero en buena medida, el pontífice toma solo las decisiones.

Ese aislamiento y falta de consejos oportunos han generado problemas frecuentes y han salido a relucir a medida que el escándalo de abusos sexuales por parte de clérigos amenaza con afectar al Papa.

Al comienzo de su pontificado, hace 5 años, Benedicto provocó una reacción indignada de los musulmanes cuando comparó al profeta Mahoma con la violencia, en un discurso que, según jerarcas del Vaticano, él mismo escribió.

Luego causó disgusto en los judíos, por el "error imprevisto" de no estar al tanto de que un obispo, cuya excomunión levantó el Papa, había negado la existencia del Holocausto. De manera similar, el Papa quizás no sabía que su predicador personal, durante un sermón en el Viernes Santo, el día más solemne de los católicos, compararía las críticas hacia la Iglesia, a raíz de los abusos sexuales, con la persecución de los judíos antes y durante la Segunda Guerra Mundial.

El vocero vaticano, Federico Lombardi, quien frecuentemente ha sido el encargado de apagar esos incendios, dijo este sábado que semejante comparación no representó la postura de la Santa Sede, de la Iglesia católica y ni siquiera del propio predicador Raniero Cantalamessa.

Está claro el hecho de que el Vaticano ha tenido un problema de comunicación durante el pontificado de Benedicto. En medio de un escándalo que crece, Lombardi dijo recientemente que no había hablado con el Papa sobre su carta a los católicos irlandeses, y que poseía sólo información de segunda mano sobre las opiniones de Benedicto en torno del asunto.

Aunque parte del problema sería la personalidad reservada del Papa, quizás la causa principal es una cultura donde imperan los secretos en el Vaticano. Esa cultura se ha arraigado durante siglos de historia de la Iglesia y ante su tendencia a no rendir cuentas ante el mundo seglar.

El reverendo Thomas Doyle, abogado canónico que ha testificado ante los tribunales estadounidenses en casos sobre la confidencialidad de la información vaticana y los abusos sexuales, ha escrito sobre un concepto de la era medieval, llamado "privilegio del foro", según el cual, los clérigos acusados de delitos eran juzgados por tribunales eclesiásticos, no por las cortes civiles.

"Si bien este privilegio es anacrónico en la sociedad contemporánea, sigue existiendo la actitud o mentalidad que hace a los clérigos rendir cuenta sólo ante las autoridades de la institución eclesiástica", escribió en un artículo reciente.

"Hay un culto a la confidencialidad dentro de la Iglesia católica. Es una cultura paranoica", dijo el sábado en una entrevista Doyle, quien fue abogado canónico en la nunciatura vaticana en Estados Unidos en la década de 1980.

Y en ese trasfondo se encuentra el primer círculo de asesores papales.

Ese grupo está formado principalmente por el segundo jerarca de mayor rango en la Santa Sede, el cardenal Tarcisio Bertone, el fiable colaborador de Benedicto durante sus largos años en la cúpula eclesiástica. También está ahí su secretario privado y compatriota alemán Georg Ganswein.

Se sabe también que el Papa sigue consultando a su antiguo secretario personal, monseñor Josef Clemens, quien es ahora secretario del Consejo Pontificio para los Laicos.

El amigo más cercano de Benedicto es su hermano mayor Georg, cura en retiro que suele visitarlo desde Alemania, pero que se ha visto envuelto en el escándalo, tras prestar servicio durante años al frente de un renombrado coro alemán.

"El Papa escucha a sus colaboradores, pero es muy autónomo en sus decisiones, sobre todo en cuestiones de naturaleza doctrinal y teológica", destacó Ignazio Ingrao, columnista sobre temas del Vaticano para el semanario italiano Panorama.

El asesor principal es Bertone, de 75 años y gran aficionado al fútbol, quien solía comentar las jugadas en la televisión local cuando era arzobispo de Génova.

El Papa confía profundamente en él, y le muestra un afecto especial. Dos días después de que Benedicto se fracturó la muñeca el verano pasado, en los Alpes Italianos, el pontífice mantuvo en la agenda una visita Romano Canavese, la ciudad natal de Bertone, donde almorzó en la casa de la familia.

Apenas el mes pasado, se refirió a Betone como "mi más querido secretario de Estado", cuando el ayuntamiento de Romano Canavese lo nombró ciudadano honorario.

Pero Bertone ha sido acusado también de no proteger adecuadamente al Papa de los errores.

"Tarcisio Bertone, el cardenal que se suponía debía ayudar al Papa", escribió en el 2007 Sandro Magister, observador del Vaticano, después de un problema que involucró el nombramiento de un prelado polaco que supuestamente fue colaborador de los comunistas.

Ganswein, ex instructor de esquí, se muestra solícito y protector con e Papa de 82 años.

Pero algunas fuentes del Vaticano dicen que carece de los conocimientos políticos de su antecesor como secretario, el polaco Stanislaw Dziwisz, quien es ahora arzobispo de Cracovia, Polonia. Ganswein tiene también una relación más formal con el pontífice, comparada con la que tenía Dziwisz con Juan Pablo II.

Una vez, Genswein describió a algunos amigos que su trabajo era como "vivir en una jaula de oro".

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