Gustav azota Luisiana y se convierte en depresión tropical

NUEVA ORLEANS, EU (AFP) - El huracán Gustav azotó Luisiana con fuertes vientos y lluvias diluvianas, ayer lunes, dejando un balance provisorio de siete muertos en este estado sureño, para transformarse el martes en depresión tropical mientras sigue la amenaza de inundaciones.

"Las observaciones realizadas en superficie sobre Luisiana indican que Gustav es en este momento aún más débil que una tormenta tropical", indicó en su sitio de internet el Centro Nacional de Huracanes (NHC), con base en Miami.

Sin embargo Gustav sigue representando una amenaza, en especial "debido a las fuertes lluvias que causa y a las inundaciones que pueden estar asociadas con ellas", dijo el NHC, señalando que el fenómeno se dirige a Texas.

El ciclón causó al menos siete muertos en Estados Unidos, en accidentes o traslados de pacientes de hospitales, elevando a cerca de 100 el número de decesos que provocó desde su paso a través del Caribe.

Gustav golpeó las costas del Golfo de México el lunes pero no rompió los diques que protegen la ciudad de Nueva Orleans, por lo que las autoridades estimaban este martes que la ciudad había resistido lo peor.

"Creo que lo peor ha pasado. Pero siempre parece que cuando uno supone que tiene todo bajo control, sucede algo malo", declaró a la AFP Jimmy Pohlmann, de la oficina del sheriff del distrito de St. Bernard, en Nueva Orleans.

Funcionarios de la ciudad dijeron que el sistema de diques estaba "en buenas condiciones y aguantando", pese a que aún no se ha terminado su reconstrucción luego de que en 2005 las aguas generadas por Katrina lo destruyeran.

Los fuertes vientos y lluvias torrenciales del ciclón continuaron durante todo el lunes, dejando un panorama de árboles arrasados y calles cortadas.

Casi toda la ciudad de Nueva Orleans quedó sin electricidad.

En algunos sectores los canales de desagüe desbordaban por encima de paredones de protección y los mismo ocurría en algunos diques sobre el río Mississippi.

A diferencia de lo que ocurrió hace tres años, la ciudad ahora estaba casi desierta, tras la evacuación forzosa de 2 millones de personas ordenada por las autoridades.

El presidente George W. Bush viajó a Austin (Texas) el lunes, para verificar la respuesta gubernamental. Allí afirmó que la coordinación de los trabajos de socorro ha sido mucho mejor que la de hace tres años, aunque advirtió que "la tormenta todavía no pasó, es un acontecimiento serio".

El ciclón tiene, además, consecuencias económicas y políticas. La producción de petróleo en la región del Golfo fue suspendida y el Partido Republicano redujo la agenda de su convención nacional, que debe proclamar a John McCain como candidato presidencial.

McCain aprovechó una escala en Waterville (Ohio) para ayudar a los voluntarios que preparaban paquetes con insumos para los damnificados.

Las compañías petroleras evacuaron personal e interrumpieron casi toda la producción en el Golfo de México, donde Estados Unidos produce 26% de su crudo.

Unos 750 guardias nacionales fueron movilizados a Nueva Orleans en previsión de eventuales operativos de rescate para cerca de 10.000 ciudadanos que decidieron quedarse en sus hogares.

Mientras, una nueva tormenta tropical bautizada Ike se formó el lunes en el Atlántico y podría convertirse en huracán, según meteorólogos.

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