HRW denuncia tortura en centros de detención de Egipto

El presidente de Egipto, Abdul Fatá el Sisi, ha dado “luz verde” a las torturas sistemáticas en centros de detención, permitiendo que los agentes actúen con “casi total impunidad”, dijo el miércoles un grupo internacional de derechos humanos.

El Sisi, un aliado de Estados Unidos que fue bien recibido en la Casa Blanca a principios de año, busca la estabilidad “a cualquier coste” y ha permitido torturas generalizadas a detenidos, a pesar de que esta práctica está prohibida en la constitución egipcia, denunció Human Rights Watch en un reporte de 63 páginas.

El dirigente “ha dado de facto luz verde a la policía y oficiales de Seguridad Nacional para utilizar la tortura siempre que quieran”, señaló Joe Stork, subdirector para Oriente Medio del grupo con sede en Nueva York. "La impunidad por el uso sistemático de la tortura ha dejado a los ciudadanos sin esperanzas de justicia”.

Las denuncias, según el grupo, equivalen a crímenes de lesa humanidad.

La mayoría de los detenidos son supuestos seguidores de la Hermandad Musulmana, que llegó al poder tras la Primavera Árabe de 2011 que derrocó al presidente Hosni Mubarak. El grupo es el blanco de una amplia represión desde que el ejército derrocó al presidente islamista Mohammed Morsi en 2013.

Según Human Rights Watch, Egipto arrestó o acusó a unas 60.000 personas en los dos años posteriores a la caída de Morsi, un líder de la Hermandad que fue el primer presidente egipcio elegido libremente y que ostentó el poder durante un polémico año. Cientos podrían haber sido víctimas de desapariciones forzadas y centenares más recibieron condenadas de pena de muerte preliminares.

Las extendidas torturas en un clima de aparente impunidad eran uno de los principales reclamos detrás del levantamiento popular que derrocó a Mubarak. Stork advirtió que "permitir que los servicios de seguridad cometan estos atroces crímenes en todo el país invita a otro ciclo de inestabilidad”.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, alabó a El Sisi como aliado frente al terrorismo, pero el mes pasado Washington decidió suspender o demorar la entrega de casi 300 millones de dólares en ayuda militar y económica, parte de los 1.300 millones de dólares anuales que se estima las autoridades estadounidenses entregan a El Cairo desde que firmó la paz con Israel en 1979.

Basándose en entrevistas con 19 egipcios detenidos desde 2013, HRW documentó abusos desde golpizas a violaciones o sodomización. Grupos de derechos locales documentaron docenas de muertes por torturas bajo custodia policial, agregó.

Las sesiones de torturas buscan obtener confesiones, recopilar información o se realizan simplemente como castigo. Los fiscales, encargados de probar estas violaciones, crean un “ambiente de casi total impunidad” al ignorar las quejas o amenazar con abusos.

Human Rights Watch dijo que detectó métodos idénticos de tortura en centros de detención de todo el país, una “cadena de montaje de abusos graves”.

Tras una “fiesta de bienvenida” con golpes, los detenidos se quedan desnudos con los ojos vendados y son sometidos a descargas eléctricas y a varias posiciones de estrés. En una de ellas, conocida como “la parrilla”, los detenidos cuelgan de una vara de madera colocada sobre dos sillas.

Los funcionarios suelen mover a los detenidos de una sala a otra, donde utilizan distintos métodos de tortura como arrancarles las uñas o electrocutarlos mientras reciben un baño de agua, habitualmente hasta que pierden el conocimiento. Algunas víctimas dijeron que pasaron por una habitación llamada “la heladera”, donde estuvieron a bajas temperaturas vestidos solo con su ropa interior.

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