La Habana se pone a tono con autobús turístico de 2 pisos

LA HABANA (AP). Autobuses de dos pisos dignos de las grandes urbes ofrecen hoy una nueva perspectiva de la Plaza de la Revolución, con su enorme Che Guevara que todo lo domina, el Hotel Habana Libre, el Bar Floridita que frecuentaba Ernest Hemingway y la residencial 5ta Avenida, sede de las embajadas en La Habana.

Subidos a un segundo piso de un ómnibus descapotado pintado de rojo y azul, miles de turistas extranjeros y cubanos curiosos pueden sacarse las ganas de un recorrido por los puntos más importantes de la ciudad y explorar su mezcla de afrocultura, tiempo detenido y saltos de modernidad.

"Te da un buen pantallazo de la ciudad", dijeron casi al unísono Karina y Carlos Oxandaburu, dos profesionales argentinos que no le temieron al sol para trepar a la "guagua" (autobús) que transita por las avenidas en no muy buen estado de esta capital. El costo es cinco dólares.

"Ayer caminamos tanto... Esta es una opción interesante y no está cara", agregó la mujer, quien junto a su esposo recorrió algunas capitales europeas en autobuses descapotados de dos pisos, pagando mucho más.

Ambos escucharon con atención a la guía bilingüe que les informó por dónde pasaban. Uno de los sitios que más les entusiasmó fue la Plaza de la Revolución, una explanada rodeada de ministerios que mira hacia una escultura con el perfil del Che Guevara y se corona con un obelisco y una imagen gigante del prócer José Martí.

El lugar es todo un símbolo de la iconografía revolucionaria latinoamericana y lugar de peregrinaje, en el que Fidel Castro pronunció memorables discursos.

A lo largo del día se bajaron en otros puntos de interés: el Paseo del Prado en La Habana Vieja para ver el Capitolio o La Bahía, donde se venden artesanías, manifestó la Karina Oxandaburu.

El "Havana Bus tur", como se llama oficialmente, funciona desde las 9 de la mañana a las 9 de la noche, haciendo un recorrido de más de 150 kilómetros, desde la Marina Heminguay en el extremo oeste de la ciudad hasta las populares playas de Santa María en el este.

"Estamos en una etapa de prueba del proyecto", comentó a la AP Gretel Gómez, directora comercial de Transtur, la empresa estatal que opera el servicio y que también organiza visitas en autobuses de dos pisos a otros polos turísticos, como Varadero, Trinidad y Jardines del Rey.

En La Habana hay tres "rutas" entrelazadas _el pasajero puede usar todas con el mismo ticket_ que comenzaron a funcionar a partir del 6 de mayo.

Gómez reconoció que la intención fue ponerse a tono con las grandes urbes del mundo, como Nueva York, Barcelona o Londres, pero también ofrecer la posibilidad a los turistas de transportarse, un reclamo constante en una ciudad que tiene un sistema de ómnibus urbanos bastante malo y taxis que cuestan fortunas y son difíciles de conseguir.

Aunque vistosos por ser diferentes, actualmente solo hay tres ómnibus descapotados de la decena que cubre las "rutas", pues el resto son unidades normales, de un solo piso. Para la temporada alta de diciembre, Trantur espera duplicar el número de las sin techo.

Cuba recibió 2,1 millones de viajeros en 2007, una cifra algo menor que la de 2006, e ingresó por este concepto unos 2,200 millones de dólares. Sin embargo, el turismo ha dejado de ser el "motor" de la economía cubana, sobrepasado por la explotación del níquel.

En la década de los 90 la industria del turismo, permitió a la isla salir adelante en medio de una crisis provocada por la caída de sus aliados comunistas de Europa del Este y un endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos.

"Creemos que es un proyecto exitoso", señaló Gómez al indicar que en los meses de mayo y junio _sin todavía mucha difusión_ habían movido unas 10,000 personas.

La idea de este servicio se trazó en 2002, pero en una ciudad donde el transporte público para la población en general era deficiente y la gente se desplazaba con frecuencia haciendo dedo, les parecía una falta de respeto sacar a la calle a sus vistosos descapotados, dijo Gómez.

"Teníamos que esperar que mejorara el transporte para lanzar el producto", explicó la funcionaria. De hecho, dos de las nuevas unidades descapotadas son marcha Yutong, la misma a compañía china a la que las autoridades le compraron desde finales del año pasado miles de autobuses para servicio urbano.

Pero lo que sorprendió a todos fue la cantidad de cubanos que se entusiasmaron y comenzaron a usar el servicio para ir a la playa o distraer a los chicos en verano.

"Es ideal para conocer un poco. ¿No le parece?", preguntó Edelma Rodríguez, de 54 años, quien subió a la altura del Hotel Habana Libre con su nieta y dos amigas de la muchacha.

Ella es una ama de casa de la vecina provincia de Matanzas y no encontró mejor manera de darle una vuelta a la capital de su país. "Es cierto que es un poco caro para los cubanos, pero una vez al año una se puede dar el gusto", explicó la mujer protegida del sol con una amplia pamela.

"Así es, cada vez más cubanos", corroboró Ernesto Gay, chofer de uno de los buses y quien está al frente de la "guagua" desde que estas comenzaron a circular. Gay dijo que incluso contribuyó a "picar las matas" (cortar los árboles) que a lo largo de la ruta ponían en peligro las cabezas de los pasajeros.

Mientras tanto, las calles y los parques de La Habana se acostumbran poco a poco al pesado paso de estos gigantes cargados con valientes cubanos o extranjeros que no le temen el sol tropical.

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