Haití: Aceleran gestiones ante cercana llegada de lluvias

PUERTO PRINCIPE ( AP). En medio de la destrucción causada por el terremoto del mes pasado, los haitianos estaban agradecidos al menos por algo: no ha llovido. Pero ese compás de espera está a punto de concluir.

Haití encara un peligro doble con la llegada de la temporada de lluvias _ mortíferos deslizamientos y problemas sanitarios en los campamentos de refugiados _ que podrían dificultar las labores de socorro.

Con más de medio millón de personas hacinadas en 315 campamentos precarios levantados desde el sismo _ y muchas de ellas sin siquiera una humilde carpa en la que refugiarse _ los equipos de socorro se preparan para el próximo desastre encima de la presente crisis.

Esos trabajadores trabajan contra reloj para trasladar a las víctimas de los lechos naturales para la recogida de aguas y cauces secos de riachuelos y arroyos, además de retirar toneladas de escombros de los barrancos, canales y zanjas para que los campamentos no queden transformados en criaderos de bacterias cuando lleguen las lluvias: un acontecimiento frecuente y mortífero en Haití, incluso sin los daños causados por el sismo.

Ha comenzado a llover en algunas zonas del país, pero la arrasada capital haitiana, donde ocurrió la mayor parte del daño debido al sismo del 12 de enero, se ha mantenido seca hasta ahora, algo raro en esta época del año cuando son frecuentes los chaparrones a primeras horas de la tarde.

A fin de mes podría comenzar a llover de forma ininterrumpida. La temporada de huracanes comienza en junio.

El barrio de Jobel, en las ladeas cercanas a Puerto Príncipe, ilustra el problema. Está dividido _ literalmente _ por el desastre.

En una margen del río Bois de Chene, decenas de casas aparecen arrasadas por el sismo. En la otra orilla, otra decena de edificios que se deslizaron por la montaña a causa de las lluvias en 2008, estás apiladas en un montón.

Centenares de víctimas del sismo se han refugiado bajo carpas de plástico improvisadas a pocos metros del río, cuyo nombre recuerda a los robledales que prácticamente han desaparecido en Haití. La deforestación ha empeorado la vulnerabilidad del país a los desastres naturales.

" Mi casa se conserva, pero temo que ahora sí será barrida por el río cuando lleguen las lluvias el próximo mes", dijo Jeanne Marceus, de 40 años, junto a familias que viven bajo lonas de plástico cerca de un riachuelo. " Todos los días miramos al cielo para ver las nubes".

Huracanes, tormentas tropicales e inundaciones han arrasado Haití en el último siglo: la más mortífera en 2004 cuando unas 3,000 personas murieron en la ciudad norteña de Gonaives.

El gobierno de Haití ha intentado trasladar a las víctimas a campamentos organizados fuera de la ciudad, pero hasta ahora nada ha ocurrido.

El subdirector de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID por sis siglas en inglés), Anthony Chan, dijo que el programa Dinero por Trabajo _ un participación con otros socios a la que la USAID aporta 50 millones de dólares _ ha dado empleo a 6,000 haitianos, muchos de ellos limpiando canales de riego en muchas zonas del país, en anticipación a la lluvia.

Los equipos de demolición colocan los escombros en zonas designadas, pero la lluvia podría llegar antes de que el gobierno encuentre una solución a largo plazo para deshacerse de esos restos.

" Pronto comenzará a llover", dijo el ingeniero Mario Nicoleau, de USAID. " La lluvia arrastrará los escombros hasta el sistema de drenaje. Las laderas quedarán vulnerables a los deslizamientos. Habrá problemas de salud. El riesgo será enorme", agregó.

La lluvia a comenzado a castigar ya la aldea meridional de Jacmel.

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