Hallan partes de avión de Air France en el Atlántico

PARIS (AP). Equipos submarinos hallaron piezas de un avión de Air France que cayó al Atlántico en el 2009, indicaron el domingo investigadores franceses, un rayo de esperanza en la búsqueda de la causa del desastre.

Amplios esfuerzos previos, efectuados a un alto costo monetario, no lograron arrojar luz sobre las razones del accidente. Las 228 personas a bordo del vuelo 447, en ruta de Río de Janeiro a París, perdieron la vida cuando el avión se estrelló contra el océano tras enfrentar una intensa tormenta a gran altitud.

Un equipo a bordo del navío expedicionario Alucia "ha localizado piezas de una aeronave... en las últimas 24 horas", indicó un comunicado el domingo de la agencia francesa de investigación de accidentes aéreos (BEA, por sus siglas en francés).

Los investigadores identificaron los trozos como partes del vuelo 447, señaló la BEA, y añadió que posteriormente se darán a conocer más detalles. No identificó cuáles eran las partes encontradas, ni dónde. Los mensajes telefónicos que se dejaron en la agencia el domingo no fueron devueltos de inmediato.

Los investigadores llevan a cabo un cuarto esfuerzo para encontrar los restos del avión, y especialmente sus grabadoras de vuelo, con la esperanza de determinar las causas del choque.

El hallar qué lo provocó adquirió nueva importancia el mes pasado cuando un juez francés interpuso cargos preliminares de homicidio involuntario contra Air France y el fabricante del avión, Airbus. Los expertos dicen que, si no se recuperan las grabadoras de voz y datos del vuelo, probablemente las autoridades no lograrán determinar dónde estuvo la falla.

Air France y Airbus están financiando la nueva búsqueda, la cual tiene un costo aproximado de 12,5 millones de dólares. Ya han sido erogados unos 28 millones de dólares en las tres búsquedas anteriores.

El equipo involucrado en el hallazgo el fin de semana está encabezado por el Instituto Oceanográfico de Woods Hole, con sede en Cape Cod, Massachusetts.

Se está registrando un área de 10.000 kilómetros cuadrados (unas 3.900 millas cuadradas), a varios cientos de kilómetros de la costa nororiental de Brasil. La búsqueda podría extenderse hasta julio.

Los investigadores están utilizando tres vehículos submarinos autónomos, cada uno con capacidad para permanecer hasta 20 horas bajo el agua, y equipados con sonar para registrar un área montañosa conocida como la Cordillera Mesoatlántica. El personal en la superficie revisa los datos obtenidos por los submarinos, y si los científicos detectan evidencia de restos, entonces mandan un vehículo con una cámara de alta resolución.

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