Huelga en Cachemira ante la visita de Modi

El recién elegido primer ministro indio, Narendra Modi, hizo el viernes su primer viaje oficial a la Cachemira controlada por India, donde grupos separatistas han convocado una huelga que dejó negocios, tiendas y escuelas cerradas.

Se esperaba que Modi inaugurase una línea de ferrocarril y una central eléctrica, además de revisar la seguridad y el desarrollo en esta región del Himalaya dividida entre India y Pakistán.

Cachemira es el único estado indio de mayoría musulmana, y Modi —cuyo partido nacionalista Bharatiya Janata ganó las elecciones con comodidad— ha tenido desde hace tiempo una relación incómoda con los musulmanes. Modi era el principal ministro del estado occidental de Gujarat en 2002, cuando más de 1.000 personas, en su mayoría musulmanes, murieron en disturbios internos.

Se ha declarado un toque de queda en los barrios viejos de Srinagar, la principal ciudad de la cachemira india, según dijo un agente de policía que habló bajo condición de anonimato, y se ha pedido a los vecinos que se queden en casa. Las restricciones, señaló, se han impuesto para impedir protestas violentas apoyadas por grupos separatistas contrarios al gobierno indio.

La mayoría de los principales líderes separatistas estaba el viernes bajo arresto domiciliario o en comisarías, indicó el policía. Los líderes cachemires suelen ser detenidos o confinados en sus hogares durante protestas públicas.

Policías armados y soldados paramilitares patrullaban las calles casi desiertas de Srinagar, estableciendo nuevos puntos de control en una ciudad que por lo general ya está fuertemente vigilada.

Las huelgas son una táctica habitual de los separatistas en la zona para expresar las demandas locales y dejar en evidencia al gobierno.

Los separatistas cachemires han desconfiado de todos los altos cargos políticos indios, sin importar su partido, afirmando que Cachemira es un territorio bajo la ocupación india.

Estos grupos reclaman o la independencia de India, un país de mayoría hindú, o unirse a Pakistán, de mayoría musulmana. Unas 68.000 personas han muerto desde 1989 en un alzamiento armado y la consiguiente respuesta del ejército indio. Aunque la rebelión ha sido reprimida en su mayor parte, el resentimiento contra India sigue siendo profundo, y se expresa principalmente en protestas callejeras.

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