Husos horarios y elecciones determinan grado de censura en Rusia

MOSCU (AP). Un domingo reciente en la noche, los habitantes del oriente de Rusia vieron por televisión a un joven checheno _con la nariz vendada y ensangrentada_ que narraba los detalles de su tortura a manos de la policía especial chechena.

Sin embargo, los televidentes de la región occidental jamás pudieron observar ese contenido porque cuando sintonizaron el programa noticioso, unas siete u ocho horas después, ya estaba reemplazado con 10 minutos de anuncios.

La censura adaptada a los husos horarios de Rusia es una práctica habitual entre los canales nacionales de televisión, todos los cuales controla el Kremlin desde que ha estado en el poder Vladimir Putin.

Los programas controvertidos o delicados son transmitidos de manera completa a las audiencias del Extremo Oriente de Rusia, Siberia y los Urales.

En contraste, los mismos programas a menudo son editados antes de transmitirlos al occidente del país, donde vive el 70% de la población nacional, o simplemente a veces no salen al aire.

Sin embargo, se ha vuelto una práctica cada vez más frecuente la difusión inmediata por internet de los programas que no fueron editados.

Estos contenidos son tema de discusión y difusión entre la comunidad cada vez mayor de usuarios de blogs en Rusia y entre la que también aumenta la inconformidad hacia el gobierno de Putin.

Una gran proporción de rusos, 80%, todavía depende de la televisión como su principal fuente de noticias, lo cual explica la renuencia del Kremlin a reducir su control sobre este medio.

Sin embargo, el uso de internet aumenta a ritmo veloz y el libre intercambio de información crítica ha comenzado a mellar la capacidad del Kremlin para influir en la opinión pública.

Rusia tiene el número más alto de usuarios de internet entre 18 países de Europa. En septiembre, 58,8 millones de personas distintas navegaron por internet en Rusia, según la empresa investigadora de mercados comScore Inc.

En el mismo mes, Rusia registró la quinta audiencia más interesada del mundo en redes sociales, debido a usuarios que pasaron un promedio de 9,7 horas al día en populares sitios de ese tipo.

El porcentaje de rusos que utiliza internet continúa siendo bajo, de acuerdo a los niveles europeos, pero mantiene un incremento constante.

Los periodistas que produjeron el contenido sobre Chechenia sabían que se estaban arriesgando.

Advirtieron a sus fuentes, incluso cuando hacían la grabación, que era posible que el videotexto fuera transmitido solamente en la región oriental, si es que salía al aire.

Cuando el contenido fue censurado, lo difundieron de inmediato en YouTube y para el día siguiente lo habían visto más de 300.000 personas en todo el país.

El documental, que desmintió la descripción del Kremlin de que en Chechenia hay cada vez más estabilidad, se transmitió en un momento delicado en el que el primer ministro Putin tratará de recuperar la presidencia en las elecciones de marzo.

El domingo 4 de diciembre se efectuaron las elecciones parlamentarias que eran cruciales para el partido de Putin y en las que perdió numerosas bancas aun cuando conservó una frágil mayoría.

Sin embargo, las acciones de censura podrían tener un resultado contraproducente.

"Supongo que al final más personas vieron el video que si se hubiera difundido por los canales normales", dijo Tatyana Lokshina, investigadora de la organización de derechos humanos Human Rights Watch.

Human Rights Watch ha trabajado de manera muy amplia en la zona conflictiva del Cáucaso Norte de Rusia, que abarca Chechenia.

Lokshina dijo que es improbable que haya pasado inadvertido para el Kremlin la gran audiencia que tuvo la difusión del documental por internet.

"Los censuradores del Kremlin están cada vez más conscientes del potencial de generar escándalos que tienen los medios en línea así como las redes sociales y blogs, y de que habrá consecuencias si se apresuran a anular algún contenido delicado", apuntó.

La censura impuesta al documental sobre Chechenia suscitó un escándalo menor y lo cubrieron diversos periódicos rusos y algunas organizaciones noticiosas internacionales.

El Kremlin ha sido tolerante de las críticas que proliferan en internet y en la prensa no gubernamental de Rusia.

Algunos de los ataques más mordaces correspondieron a una oleada de sátiras políticas creativas que siguieron al anuncio que Putin hizo en septiembre de que él y el presidente Dmitry Medvedev pensaban cambiar cargos en 2012.

A la fecha las caricaturas políticas, los debates encendidos y los artículos críticos difundidos en internet han servido de válvula de escape a la inconformidad de una buena cantidad de habitantes, cuyo número es todavía pequeño pero va en aumento.

El internet "quizá sirva de vehículo para la opinión crítica, el análisis crítico, o incluso para la denuncia de irregularidades y abuso de autoridad, pero no para la movilización política ni la organización política", expresó Masha Lipman, experta del Centro Carnegie Moscú.

Los rusos no quieren una revolución como las que devinieron en el derrocamiento de regímenes en el Medio Oriente y Africa del Norte, y tienen poco apetito por el activismo político, apuntó.

La mayoría de los rusos todavía prefiere la estabilidad política que Putin promete y continúa enterándose de las noticias por la televisión.

"A quienes retiran del aire textos informativos no les interesa el internet", dijo el periodista Andrei Loshak.

"Esas personas entienden que hay una audiencia para el internet y una audiencia para la televisión que es mucho más importante. Y con estas audiencias hay una conversación por separado".

Loshak tuvo la experiencia en 2008 de que un documental de 25 minutos no fue sacado al aire después de que fuera transmitido en el oriente del país.

El contenido hacía referencia a un problema delicado que afectaba al entonces alcalde de Moscú aunque jamás lo identificó por su nombre. Loshak difundió el video por internet pero optó por no hacer un escándalo ante el temor de perder su empleo.

De la misma manera, al aparecer las autoridades consideraron que el documental sobre abusos en Chechenia reflejaba una imagen demasiado negativa del Kremlin.

Putin respalda al gobernante checheno Ramzan Kadyorov, cuyo régimen brutal ha traído la apariencia de calma tras años de guerra, aunque defensores de los derechos humanos afirman que sus fuerzas son responsables de desapariciones, torturas y ejecuciones extrajudiciales.

"No se pueden tocar estos temas ahora, en especial durante el período electoral", dijo el veterano ejecutivo de televisión Anatoly Lysenko en entrevista que difundió el periódico Kommersant.

"Simplemente hay aspectos que no podemos mostrar", apuntó.

Vive la adrenalina de la 7ma temporada


Tu emisora... Parte de tu vida

TITULARES del día

Recibe todos los días en tu mail los titulares más importantes