ICE cuenta con una flota de aviones

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Uno por uno, algunos en chanclas, otros caminando encorvados, con las manos en los bolsillos, los muchachos descendieron de la parte trasera de un MD-82 que había aterrizado en la pista de Kelly Field en San Antonio.

Siguiendo las indicaciones de personal uniformado, los jóvenes se encaminaron hacia autobuses con ventanas oscuras. Los uniformados regresaron al avión y el autobús se puso en marcha hacia la base de San Antonio-Lackland.

En esa base de la fuerza aérea, los chicos jugaban al fútbol en canchitas improvisadas junto a los dormitorios que albergan a algunos de los menores centroamericanos detenidos mientras se encaminaban al norte en busca del sueño americano.

Todos llegaron en vuelos de "ICE Air", una empresa de transporte aéreo que tiene en San Antonio una de sus principales bases, según informa el San Antonio Express-News (http://bit.ly/1k3SKuT ).

Es administrada por el ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) y usa una flota de aviones de alquiler, en este caso uno propiedad de Orange Air LLC, una operación relativamente nueva que realiza numerosos vuelos a Texas, Arizona y California.

Desde octubre del año pasado, más de 52.000 centroamericanos menores de edad no acompañados quedaron bajo custodia del ICE tras cruzar la frontera ilegalmente.

Si bien esta crisis cobró notoriedad recientemente, ICE Air funciona desde hace años.

Los medios de prensa informaron ampliamente en el 2008 y el 2009 acerca de estos vuelos pagados por el gobierno, que transportaban inmigrantes sin permiso para residir en el país hacia sus naciones de origen, sobre todo El Salvador, Guatemala y Honduras.

Además de comprar asientos en vuelos comerciales, ICE Air ha estado usando desde el 2006 aviones de alquiler para la deportación de miles de personas.

Durante el año fiscal de 2013, ICE Air trasladó 189.000 personas a 16 países, realizando un promedio de 43 vuelos de alquiler semanales a destinos nacionales y extranjeros. El costo por hora de vuelo se calcula en unos 8.300 dólares.

Con el aumento en la cantidad de menores que intentan ingresar al país ilegalmente, suponiendo que, en el peor de los casos, serán enviados de vuelta a sus naciones en procesos que pueden tomar años, ha habido más vuelos de ICE que nunca.

"Hay tanto movimiento como consecuencia de esta crisis que hemos alquilado otros dos aparatos y todavía podríamos usar más", afirmó Chris Crane, presidente del National Immigration and Customs Enforcement Council 118, durante una presentación ante la comisión judicial de la Cámara de Representantes el 25 de junio.

El representante Henry Cuéllar, no obstante, dice que los menores capturados en la frontera no están siendo enviados de vuelta a sus países y que cualquier incremento en los vuelos obedece a un aumento en la deportación de centroamericanos adultos. Indicó que actualmente hay al menos 20 o 25 vuelos semanales, cada uno de los cuales trasporta a 135 adultos.

El ICE se afana por conseguir vuelos comerciales, de alquiler y en aparatos de la Guardia Costera y del Servicio de Seguridad Nacional, pero el objetivo es trasladar menores de una ciudad a otra adentro de Estados Unidos.

Orange Air no devolvió una llamada para hablar sobre su trabajo con el ICE. Registros de vuelos indican que ha hecho hasta seis vuelos diarios desde mediados de junio, todos a o desde puntos fronterizos de Texas, Arizona y California. Al menos uno de esos vuelos fue a Lawton-Fort Sill, localidad de Oklahoma que tiene un centro para menores no acompañados.

El 26 de junio un avión viajó desde Brownsville a Tucson, de Tucson a McAllen, de McAllen a El Paso, de El Paso a Brownsville, de Brownsville a Tucson y de Tucson a McAllen.

"Los llevan a sitios donde pueden alojarlos hasta que deciden qué hacer con ellos", manifestó Ira Mehlman, de la Federación para una Reforma de Inmigración (Federation for American Immigration Reform), que postula mano dura con la inmigración ilegal. "Tratan de encontrar dónde alojarlos, pero nadie parece quererlos. Y no por falta de compasión, sino porque esto conlleva costos enormes".

"Cuando tienes menores no acompañados, estás obligado a educarlos y ofrecerles todo tipo de servicios, desde alimentación hasta alojamiento", expresó Mehlman. "No puedes esperar que un niño de 10 años se las arregle solo".

Estadísticas de la Policía de Aduanas y Protección Fronteriza revelan que la cantidad de menores no acompañados que cruzan la frontera por la zona del valle del río Bravo tan solo aumentó un 178% en el actual año fiscal comparado con las cifras de hace un año. El año fiscal comienza en octubre.

El gobierno de Barack Obama insiste en que quienes sean atrapados en la frontera no recibirán permisos para quedarse y que tampoco podrán acogerse al programa DACA, que deja en suspenso las deportaciones de los jóvenes que fueron traídos ilegalmente al país cuando eran menores. Ese programa no cobija a los jóvenes recién llegados.

El secretario de Estado John Kerry insistió en ello durante un reciente encuentro en Panama City con líderes de Honduras, El Salvador y Guatemala.

"Tenemos leyes y procedimientos, y está circulando información falsa sobre los beneficios que podrían tener esos muchachos", declaró Kerry.

El comisionado (director) de la Policía de Aduanas y Protección Fronteriza R. Gil Kerlikowske viajó este mes a un transitado sector del río Bravo para lanzar una campaña en español a través de carteles y la radio sobre los peligros que conlleva el cruce ilegal de la frontera.

"Los menores, sobre todo, son presa fácil de coyotes y de organizaciones delictivas trasnacionales. Se exponen a robos, actos de violencia, agresiones sexuales, tráfico sexual y trabajos forzados", dijo Kerlikowske.

Cuéllar, quien pasó un día en una audiencia sobre la crisis en el valle del río Bravo, dijo que la mejor herramienta disuasiva es mostrar fotos de gente que es enviada de vuelta a sus países.

"Lo mejor es detenerlos y enviarlos de vuelta lo más rápido posible", sostuvo.

Pero ello, agregó, implicaría modificar una ley del 2008 que estipula que los menores de países que no tienen frontera con Estados Unidos deben ser entregados al departamento de Salud y Servicios Sociales para que sean colocados con alguna familia hasta que los tribunales decidan qué hacer con ellos, algo que puede tomar dos años.

"El señor Juan Osuna, quien está a cargo de los tribunales de inmigración, me ha dicho, 'Henry, incluso si se hace eso y tenemos una orden de deportación, el ICE va a decir, ¿son delincuentes? ¿son una prioridad? ¿No lo son? Entonces nos ocuparemos de ellos cuando podamos'''.

"Como están las cosas ahora, si soy una madre con hijos o si soy un menor y acabo de ingresar (ilegalmente) a Estados Unidos, me van a poner en una terminal de autobuses o me van a dejar ir con un pedazo de papel".

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