Iguanas y tortugas, manjar de la Semana Santa en Colombia

BOGOTA (AFP). Iguanas verdes, tortugas hicoteas y carpinchos peligran en Semana Santa en Colombia, donde se mantiene la tradición de comer estos animales en reemplazo de la carne roja, costumbre que las autoridades ambientales tratan de controlar para preservar estas especies.

"Esta es la época en que más animales nos llegan", aseguró la nutricionista Carolina Rangel, en el centro de atención para especies incautadas de la alcaldía de Bogotá, mostrando unas treinta tortugas hicoteas y el último inquilino en llegar: una pequeña iguana verde que viajó con pasajeros en un autobús.

"La gente las trae a Bogotá a escondidas, incluso metidas en maletas, para compartir con parientes, o vender en plazas de mercado", señaló también el veterinario Andrés Felipe Alvarez, de la secretaría distrital de Ambiente.

Las recetas se transmiten de una generación a otra, sobre todo en las casas de la costa Caribe colombiana y de los departamentos del norte y noroeste.

Se preparan huevos revueltos de hicotea, caldo de iguana, estofado ("pebre") de caimán negro o de tortuga, que sabe a carne de gallina y se come con arroz de coco, patacón (banano) y cerveza, entre otros.

"La riqueza culinaria colombiana refleja la biodiversidad" del país, la segunda más importante del mundo después de Brasil, dijo el antropólogo Julián Estrada.

Por eso, aunque "con la Semana Santa, se convoca al ayuno, en ciertas poblaciones la respuesta es pagana: se da esa costumbre en las sociedades campesinas con mestizaje indígena y africano".Antes de la conquista española y la llegada del catolicismo a Colombia, "los pobladores de las riberas de los ríos tenían ya esa tradición", refirió también el antropólogo Ramiro Delgado."En la memoria de los pueblos indígenas, la tortuga hicotea y la iguana son animales simbólicos, místicos, que forman parte de costumbres ancestrales. En realidad, el calendario católico se ajusta, porque esos animales son numerosos en la época" de Semana Santa, añade.

El intendente de policía ambiental de Barrancabermeja (400 km al noroeste de Bogotá), Rodolfo Mendoza, contó que en esa ciudad la policía ambiental incautó el 13 de abril ocho carpinchos (llamados chigüiros en Colombia) vivos listos para ser vendidos y que en la región "sigue siendo importante el consumo de tortuga hicotea".

En los últimos cuatro años, según el ministerio de Medio Ambiente, han sido incautados mas de 100,000 ejemplares vivos de esa tortuga de río.

Sin embargo hay "disminución notoria en algunos sitios" de la tortuga hicotea, según el ministerio, y peligra la iguana cuando se extraen sus huevos, mediante una incisión que es luego cosida por los pobladores, pero la pone en riesgo de infección.

En el caso de los chigüiros, el roedor más grande del mundo que habita zonas húmedas en América del Sur, se prohíbe la caza entre abril y diciembre para no perturbar la reproducción.El dilema reside, para las autoridades ambientales, en proteger estas especies y respetar también la tradición.

Por eso la caza y comercialización de la tortuga hicotea, la babilla (cocodrilo pequeño), y la iguana, por ejemplo, se prohíben, pero se permite su consumo para subsistencia.

"Son costumbres ancestrales que el ministerio de Medio Ambiente trata de regular", explicó la funcionaria especialista en biodiversidad Claudia Rodríguez.

"Nuestro problema real es cómo manejamos el uso, pero no queremos satanizar el consumo. Sobre todo porque en algunos casos la práctica está asociada a comunidades rurales muy pobres, donde a veces es el único alimento al que pueden acceder", concluyó.

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