Ike golpea Cuba y deja 4 muertos, un millón de evacuados

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LA HABANA (AP). El mortífero huracán Ike rugía sobre el centro y oriente cubano, donde dejó cuatro muertos, destruyó viviendas, arrojó olas enormes y afectó cosechas, mientras que la capital se preparaba para el paso del fenómeno.

Las autoridades informaron el lunes en la noche sobre el fallecimiento de cuatro personas e hicieron llegar las condolencias a sus familiares.

Un par hombres en una localidad de la provincia de Villa Clara se electrocutaron cuando pretendían desmontar una antena del techo de su vivienda y esta se pegó al tendido eléctrico, mientras que otro hombre perdió la vida en Camagüey debido a que un árbol cayó sobre su vivienda.

Por último, una anciana quedó atrapada debajo de su casa en la provincia de Holguín.

Las muertes por ciclones en Cuba son muy poco comunes debido a la extensa movilización popular y de la Defensa Civil.

A lo largo de la isla 1,2 millones de personas habían sido protegidas o evacuadas, dijeron las autoridades, y los meteorólogos indicaron que el huracán podría dirigirse hacia La Habana en las próximas horas.

Ike, que golpeó a las Bahamas y empeoró inundaciones en Haití que ya mataron a 331 personas, tocó tierra en Cuba el domingo por la noche como un temible huracán de categoría 3.

Al día siguiente se debilitó a categoría 1 a medida que avanzaba a lo largo de la costa sur de Cuba, indicó el Centro Nacional de Huracanes en Miami.

A las 0100 GMT del martes, estaba unos 225 kilómetros (140 millas) al sureste de La Habana. Se trasladaba a 20 kilómetros por hora (12 millas por hora) con vientos de 130 kph (80 mph).

Los expertos indicaron que esperan inundaciones costeras en el sur de la provincia de La Habana. Este es el segundo ciclón poderoso que impacta a la isla en menos de 10 días.

La primera zona poblada que sintió los efectos de Ike fue Baracoa, en Guantánamo, donde se reportaron unas 1.000 casas dañadas, de las cuales 300 quedaron completamente destruidas. Además la infraestructura eléctrica sufrió daños y los poblados aledaños quedaron incomunicados, sobre todo por la caída de árboles.

Imágenes proporcionadas por la televisión cubana mostraron olas que sobrepasaban la altura de los edificios en el malecón baracoense, aunque no les cayeron encima. Las autoridades indicaron que éstas alcanzaron hasta siete metros de altura y el mar entró unas seis cuadras al interior de la ciudad.

En Las Tunas y Camagüey también cayeron postes, algunos tejados fueron arrancados y muchas cosechas quedaron arruinadas.

Se espera que el centro de la tormenta continúe avanzando a lo largo de la costa el lunes por la noche y al día siguiente siga a través del oeste de Cuba, antes de llegar al Golfo de México para el martes por la noche.

Un aviso a la población los cayos de la Florida para que estuviera atenta a un huracán ha sido cancelado.

A medida que pasaban las horas La Habana comenzó a sentir el peligro y sus habitantes se preparaban: cerraron ventanas con maderos, protegieron los balcones e hicieron compras de provisiones. El cielo se encapotó y comenzaron a las ráfagas de viento y lluvia.

"Nos dijeron que estemos atentos para las evacuaciones. La verdad es que sí hay miedo", comentó a la AP durante un recorrido por el malecón el ama de casa Nancy Laza, cuyo edificio da directamente al mar.

Por la tarde los refugios habían comenzado a funcionar y algunas personas llegaban a ellos.

"Aquí me siento a salvo, sobre todo por mis nietas que es lo más importante de mi vida y no quiero que les pase nada. Nos atienden bien, tenemos televisión, comida", aseguró a la AP Marta Mola, quien había sido desalojada de su casa junto siete miembros de su familia _incluyendo varios niños_ y se encontraba en una escuela convertida en albergue al oeste de La Habana.

Mola y varios de sus vecinos habitan casas en mal estado que posiblemente no aguantarán la fuerza de los vientos y los aguaceros.

En su albergue un camión entregó arroz, frijoles y plátanos, entre otros productos, para alimentar a los refugiados. Dos médicos se turnarán para atenderlos.

Las autoridades indicaron que 2.100 albergues se pusieron en funcionamiento y 7.000 transportes están al servicio de las personas que debieron dejar sus hogares.

En la provincia de Matanzas también se tomaron precauciones.

"Lo fundamental es evitar que se dañen las mercancías y que el país sufra más pérdidas", comentó a la AP Luis Joel Soria, subdirector económico del Puerto de Matanzas. Un grupo de obreros cargaban sacos de fertilizantes y luchaban contra el tiempo para lograr poner a buen recaudo toda suerte de bultos.

A su paso por Camagüey por la noche del domingo dejó una fuerte impresión.

"Casi no dormimos anoche, fue sólo 'bum bum bum'. Como éste nunca he visto en mi vida tanta fuerza. Le asusta a uno", dijo a AP la residente Olga Alvarez.

Reportes preliminares de la Defensa Civil calificaron como "cuantiosos" los daños al sistema habitacional y agropecuario del oriente de Cuba, ocasionados por el impacto directo del huracán.

En tanto, en la Florida, los residentes de los cayos reaccionaron con alivio cuando Ike se desvió hacia el oeste, lejos de la cadena de islas. Sin embargo, los estados del Golfo de México siguen pendientes de su ruta.

Los expertos del Centro Nacional de Huracanes advirtieron que, luego de ingresar en el golfo durante la noche del martes, Ike podría tocar tierra firme en Estados Unidos durante el fin de semana, cerca de la frontera entre Texas y Luisiana, quizás no muy lejos de Houston.

En Luisiana, donde miles de personas permanecen sin energía eléctrica luego del paso la semana pasada del huracán Gustav, el gobernador Bobby Jindal dijo a la gente que empezara a reunir alimentos, agua y baterías, entre otras provisiones. El estado también ha preparado refugios y podría emplear trenes, autobuses y aviones en caso de que sea necesario desalojar la costa en el curso de la semana.

"Ciertamente es demasiado pronto como para desalojar, pero no es demasiado pronto como para asegurarse de tener suficientes alimentos, agua y baterías. No es demasiado pronto como para empezar a revisar su automóvil", dijo el gobernador.

Con el nuevo curso de la tormenta, las autoridades en los Cayos dejaron expirar el lunes una orden de desalojo. Se espera que Ike traiga todavía fuertes lluvias y vientos y se recomendó a quienes ya habían dejado la región que se abstuvieran de volver al menos hasta el miércoles.

Un total de 20.000 turistas dejaron el área durante el fin de semana, cuando parecía que Ike daría un golpe directo a la zona.

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