Ike deja 61 muertos en Haití y destrucción en Cuba

LA HABANA (AFP). El huracán Ike deja una estela de destrucción el lunes en Cuba, bajo máxima alarma con dos millones de evacuados, y avanza demoledor hacia el oeste, rumbo al Golfo de México y las costas de Estados Unidos, tras causar 61 muertes en Haití.

Ike con vientos de 160 Km/h entró al mar al sur de la central provincia de Ciego de Ávila, donde podría fortalecerse antes de volver a penetrar la isla, según el Meteorológico.

Sin muertos reportados hasta ahora en Cuba, el ciclón mató a 61 personas en Haití, el país más pobre de América, donde más de 600 murieron por el paso de los ciclones Hanna, Gustav y Fay; y causó destrozos en Bahamas y República Dominicana, sin víctimas.

A las 18H00 GMT, el ojo del ciclón estaba a 405 km al este sureste de La Habana, desplazándose con vientos de 160 km/h, categoría 2 en la escala Saffir-Simpson (de 5), por la costa sur para cruzar Cuba por el oeste el martes y salir hacia el Golfo de México y Luisiana, según el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC).

El petrolero anglo-holandés Shell inició la evacuación de sus instalaciones off-shore en el Golfo; el estadounidense ExxonMobil evalúa qué instalaciones están en la posible trayectoria para una evacuación y el francés Total evacuará el miércoles.

Ante la amenaza, el precio del petróleo aumentó. A las 13H05 GMT, en el New York Mercantile Exchange (Nymex), el barril de "light sweet crude" para entrega en octubre se intercambiaba a 109,51 dólares, unos 3,28 dólares más que al cierre del viernes.

Bajo alarma total, en Cuba las actividades labores están suspendidas en el país, la población debe estar a resguardo e informada, mientras brigadas de salvamento y agentes del orden patrullan las calles para socorrer a afectados por derrumbes e inundaciones por las lluvias y penetraciones marinas.

Desatando lluvias, vientos, marejadas e inundaciones, Ike dejaba en el oriente y centro de Cuba viviendas destruidas, árboles arrancados de raíz, cultivos anegados, postes derribados, poblados sin luz e incomunicados, tras entrar por la costa norte la noche del domingo.

"Hay daños cuantiosos sobre todo en el sector de la vivienda, y se evalúa en campos de cultivos, sector agropecuario", dijo el coronel José Betancourt, jefe de Departamento del Estado Mayor de Defensa Civil.

Camagüey, cuyo casco histórico fue hace poco declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, sufrió con rigor. "En 59 años que tengo he visto otros ciclones, pero no con esta destrucción: árboles arrancados de raíz por la fuerza de los vientos, todo volando. Es impresionante", narró un testigo por teléfono.

Olas de hasta 7 metros se alzaron hasta superar edificios de cinco plantas en las costas de Baracoa, en Guantánamo, extremo oriente. La penetración del mar se llevó casas enteras. "Nunca había visto algo igual", dijo un habitante del lugar de 57 años.

En Ciudad de La Habana, de 2,2 millones de habitantes, se teme por cientos de edificios y casas de La Habana Vieja, Patrimonio de la Humanidad. "Tememos el efecto dominó" si se destruyen viviendas por la caída de algún edificio, alertó Juan Contino, el alcalde.

En Matanzas, donde está ubicado el balneario de Varadero, principal polo turístico de la isla y de donde fueron evacuados más de 13,000 turistas, las calles estaban desiertas y los comercios cerrados, según constató un periodista de la AFP.

Sacos de arenas sostenían los techos de casas y edificios, láminas atadas con sogas, planchas de madera cubrían los cristales. "Vale más precaver que tener que lamentar", dijo Alexander Montesinos, administrador de un restaurante en Varadero.

El gobierno llamó a tomar todas las medidas para evitar la pérdida de vidas, y decidió suspender el ciclo lectivo. "Toda la nación ahora está a lo que en guerra se llama alarma de combate", escribió Fidel Castro, alejado del poder por enfermedad.

Ike azota a Cuba nueve días después de que el huracán Gustav la cruzó por el oeste con categoría 4 y rachas de viento de hasta 340 km/h, dejando decenas de miles de damnificados y gran destrucción en Pinar del Río y la Isla de la Juventud, en lo que Castro comparó con un "golpe nuclear".

Las dos regiones, de nuevo en alarma, apenas trataban de recuperarse con ayuda nacional e internacional -EU se negó a levantar el embargo- del golpe de Gustav, que dejó en el Caribe y Estados Unidos un centenar de muertos, la mayoría en Haití.

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