Incredulidad y tristeza en Fort Hood

FORT HOOD, Texas, EU ( AP). Un capellán pidió a centenares de personas reunidas en un estadio militar que no abandonen la esperanza, mientras la base de artillería mecanizada de Fort Hood y las zonas aledañas buscaban consuelo tras la matanza presuntamente perpetrada por un siquiatra del ejército.

Un centro de asesoramiento sicológico fue establecido el viernes en el Centro Comunitario de Killeen para ayudar a los residentes a soportar la peor matanza perpetrada en una base militar de Estados Unidos. Por lo menos 13 personas murieron y más de 30 fueron heridas en el ataque de la víspera, que las autoridades atribuyen al mayor Nidal Malik Hasan, un estadounidense de ascendencia palestina.

El presunto agresor fue herido por una agente de la policía de la base. Se encuentra grave, pero los médicos creen que sobrevivirá.

Al igual que otras instalaciones militares de todo el país, los lazos entre Fort Hood y la población aledaña son sólidos. Los comerciantes de la zona dependen de los soldados y sus familias para su sustento, ya que compran en sus establecimientos y comen en sus restaurantes. La población local mostró su solidaridad con la tropa colgando enormes lazos amarillos y recaudando fondos para obras de caridad que benefician a los soldados de Fort Hood emplazados en Irak o Afganistán.

" Muchos de nuestros clientes son soldados, así que esto afecta a todo el mundo en la comunidad", comentó James Carpenter, de 34 años y pintor de tatuajes del comercio Zombie Ink, un ex soldado que estuvo destinado en Fort Hood antes de dejar el ejército en el 2003. " Todo el mundo pregunta por qué y comenta 'no puedo creer que lo hiciera'" el atacante.

Los testigos contaron que Hasan se subió a un escritorio y comenzó a disparar en el Centro de Preparación del Soldado. Los que no fueron alcanzados por el fuego directo lo fueron por los rebotes de las balas.

Las autoridades dijeron que el atacante dejó de disparar tras llegar dos policías civiles al lugar y comenzar un tiroteo con Hasan, baleado cuatro veces, por lo menos una en el torso.

En Cisjordania, un tío palestino de Hasan dijo que su sobrino amaba a Estados Unidos y quería combatir por el país, pero su trabajo como psiquiatra militar lo angustiaba.

Rafik Hamad dijo que su sobrino se sentía conmocionado por su tarea de tratar a los soldados que regresaban de las zonas de guerra, pero quería servir al país por las oportunidades que le había brindado.

" Creo que lo vi con lágrimas en los ojos cuando hablaba de algunos pacientes que regresaban del campo de batalla", dijo Hamad en inglés. " Uno no tiene cara, otro no tiene piernas". Hasan intentaba parecer sereno y ecuánime frente a sus pacientes, dijo el tío.

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