India: Violencia al volante crece a la par de la economía

NUEVA DELHI (AP). En una reciente tarde gélida, Gaurav Kumar conducía su camioneta en una congestionada calle de la capital india cuando raspó accidentalmente a otro vehículo en la agitada aglomeración de automóviles y motocicletas.

Furioso, el conductor del otro coche le cerró el paso a la camioneta de Kumar y lo atacó. Empujó tan fuerte al repartidor de 24 años que su cabeza golpeó la acera. Una hora después, Kumar murió en un hospital cercano.

"Fue un ligero raspón. Por eso perdió la vida", dijo la viuda de Kumar, Prem Latha, en entrevista telefónica desde el poblado de Aligarh, donde vive con su hija recién nacida.

Aunque eran raros en la India, los casos de violencia al volante se están convirtiendo en rutina en las calles de Nueva Delhi, de acuerdo con O.P. Manda, el policía que investiga el ataque del 7 de diciembre que derivó en la muerte de Kumar.

"Esto es lo que vemos todos los días", dijo Mandal. "Un altercado menor sube de tono, la gente toma la ley en sus manos y una vida se apaga".

Aunque la policía india no tiene cifras específicas sobre ataques por incidentes viales, los policías entrevistados concuerdan en que la violencia al volante está en aumento, alimentada por el auge económico del país y la gran cantidad de vehículos nuevos que se suman a los ya congestionados caminos.

Alrededor de 10 millones de coches, autobuses, camiones y motocicletas aglomeran las calles llenas de baches de Nueva Delhi, lo que causa largos embotellamientos y acaloradas refriegas.

Las vías de la ciudad no dan cabida al creciente tránsito. Aunque el número de vehículos subió 212% en las últimas dos décadas, la cantidad de kilómetros pavimentados sólo aumentó 17%, de acuerdo con el Departamento de Transporte de Nueva Delhi.

"La gente pasa más tiempo en sus autos y todo el mundo está encrespado", dijo Satyendra Garg, el oficial de policía a cargo del tránsito en Nueva Delhi. "El resultado es una situación que comienza verbalmente y que crece hasta un enfrentamiento físico".

Además, como los vehículos son un símbolo de una riqueza que muchas veces es recién adquirida, cualquier raspón puede percibirse como un ataque al prestigio del dueño, añadió. "Así que si alguien daña su auto nuevo, lo consideran inaceptable y están dispuestos a atacar".

La socióloga Abhilasha Kumari también siente un cambio de actitud mientras la nueva riqueza económica del país vuelve más materialista a la sociedad.

"Es como si la milenaria cultura de gentileza de Delhi hubiera sido borrada y remplazada por una frenética falta de cortesía de 'yo primero'", dijo.

Los inmigrantes de áreas rurales, algunos con nueva riqueza tras vender sus tierras para desarrollos inmobiliarios, también han ayudado a cambiar la atmósfera de la urbe, de una apacible cabecera de gobierno a un próspero centro comercial.

"La gente es más agresiva", dijo Kumari. "Creen que si tienen dinero, deben hacer alarde de él con un auto nuevo e imponerse por la fuerza en los caminos".

Casi todos los días, los periódicos publican reportes de personas que son agredidas después de tener una discusión en la calle.

En un incidente reciente, un conductor en una caseta de peaje congestionada sacó una pistola y amenazó con dispararle al cobrador si atendía a otro conductor que se había metido en la fila, reportaron medios locales.

Conducir en los caminos de Delhi es una faena peligrosa, por decir lo menos. Coches y autobuses comparten el pavimento con tractores, motocicletas y alguna ocasional carreta tirada por bueyes.

En las luces rojas, las motos zigzaguean entre los autos para pasar al frente. Los autos pequeños hacen caso omiso de las líneas divisoras de carriles y se meten en cualquier espacio libre. Peatones, mendigos y vendedores ambulantes se pasean entre los coches. Es una mezcla de bocinazos que se transforma en un parsimonioso avance cuando el semáforo cambia a verde.

Shalu Singh, una contadora que conduce para llegar a su trabajo en Nueva Delhi, dice que le enfurece que los conductores rompan las reglas y se salgan con la suya.

"Hay conductores hablando por teléfono mientras conducen o que se pasan el semáforo en rojo o que se te pegan para que vayas más rápido", dijo.

"Los policías son simples espectadores", añadió. "Sienten que si detienen a un conductor que viola la ley obstruirán el tránsito y empeorarán las cosas. Así que el infractor se va libre de multa".

Maxwell Pereira, un policía jubilado, dijo que la policía no puede hacerlo todo.

"Es hora de que los conductores aprendan a ser civilizados y sigan las reglas de tránsito", dijo.

Mientras la situación en las calles se deteriora, Pereira dice que le preocupa que incluso los conductores equilibrados recurran a la violencia.

"No puedes saber quién será el siguiente", dijo. "Aun la persona más sobria y calmada perderá el control".

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