Indígenas brasileños reclaman tierras frente al mítico Maracaná

RIO DE JANEIRO ( AFP). A pocos metros del estadio Maracaná, de donde saldrá el ganador del Mundial de fútbol en 2014, decenas de indígenas de todo Brasil ocupan un edificio en ruinas que las autoridades de Rio quieren transformar en centro comercial, y luchan contra una eventual expulsión.

Guajajaras, pataxós, tukanos, fulni-o y apurinas, entre otras etnias, viven desde 2006 en casas de barro construidas en torno al derruido edificio que albergó al ex Museo del Indio, a 100 metros del estadio en reformas para acoger la final de la Copa del Mundo.

Las autoridades de Rio de Janeiro quieren transformar este lugar simbólico y estratégico en centro comercial o en anexo de la secretaría de Deportes, mientras los indios sueñan con crear allí la primera Facultad Indígena de Rio de Janeiro, donde se enseñen saberes ancestrales, su historia y su cultura.

En el sitio, bautizado "Aldea Maracaná", cultivan sus verduras y frutas en una pequeña huerta y cocinan en un horno a leña. El lugar sirve de hogar permanente o temporario a indígenas de todo el país que llegan a Rio para trabajar, estudiar, participar de eventos o recibir atención médica.

" Siempre fuimos excluidos y cuando se acuerdan de nosotros es siempre en el pasado, cuando se habla de la llegada de los portugueses o de la colonización, ¿pero hoy? Nosotros estamos aquí, estamos vivos y vamos a resistir", dice emocionado a la AFP el cacique que dirige la ocupación, Carlos, de la tribu tukano de la Amazonia.

" Nuestro miedo es que nuestro pueblo quede fuera de este gran evento", dice Dava, de la tribu puri (centro de Brasil), en referencia al Mundial de fútbol. " Tenemos miedo de ser expulsados. Sabemos que eso puede suceder", agrega.

En la "Aldea Maracaná" se realizan eventos como relatos de historias, pinturas corporales, danzas, producción de comidas típicas y se dictan clases del lenguaje indígena tupí-guaraní, entre otras actividades.

Los indígenas crearon también un sitio web para difundir sus proyectos y a partir de 2012 esperan lanzar en línea la "Televisión Aldea Maracaná".

" Queremos mostrar a los brasileños que los indios no son sólo una cosa, que existe una enorme diversidad cultural y étnica que precisa ser valorizada y preservada", dice Afonso, de la tribu apurina.

En Brasil viven unos 800.000 indígenas (0,4% de la población), según cifras del gobierno.

En 2010, Afonso fue informado por el gobierno estatal de Rio de que existe un proyecto para derrumbar el predio y construir tiendas de artículos deportivos y que, como máximo, algunas salas serían cedidas a los indígenas para vender artesanías.

Otro rumor que llegó a los indígenas es que el predio sería comprado por la secretaría de Deportes del estado de Rio.

Su nexo con el terreno se remonta a 1865, cuando el primer propietario del terreno, el Duque de Saxe, donó el espacio para la construcción de un Centro de investigación de la cultura indígena.

El edificio albergó el primer Museo del Indio en 1953, pero a partir de 1977, con la transferencia del museo para el barrio de Botafogo, el predio fue abandonado y quedó bajo responsabilidad del Ministerio de Agricultura.

A medida que avanzan las obras del Maracaná, que deben terminar a fines de 2012, crecen las inquietudes de los indígenas, ya que ningún funcionario del gobierno quiere manifestarse sobre sus proyectos para el terreno que ocupan.

La alcaldía de Rio no respondió a las preguntas de la AFP sobre el asunto. El gobierno del estado de Rio se limitó a indicar que está en negociaciones con el Ministerio de Agricultura para la compra del terreno.

Más de 2.000 personas han sido desalojas en Brasil a raíz de las obras de construcción ligadas al Mundial de 2014 y a los Juegos Olímpicos que se celebrarán en Rio en 2016, según ONGs y ciudadanos afectados. Los indios esperan no sumarse a estas estadísticas.

" Vinimos aquí para resistir. Vivimos en guerra. Es verbal, física, moral. Pero estamos aquí luchando, y nuestra lucha es respetuosa. Entonces el guerrero no precisa tener miedo", dice Arassari, de la tribu pataxo, mientras se maquilla el rostro y se viste con una falda de paja, un gran collar de semillas rojas y un vistoso tocado de plumas azules y amarillas.

Vive la adrenalina de la 7ma temporada


Tu emisora... Parte de tu vida

TITULARES del día

Recibe todos los días en tu mail los titulares más importantes