Indignación en Turquía por la retirada de una bandera por parte de un militante kurdo

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, condenó el lunes la actuación de un militante kurdo, que arrancó la víspera la bandera turca de una base aérea en el sureste del país.

Un hombre con el rostro cubierto escaló el domingo un asta de la base aérea en Diyarbakir y retiró la bandera nacional, al día siguiente de la muerte de dos manifestantes kurdos en enfrentamientos con el ejército en el distrito de Lice.

En conferencia de prensa conjunta con el presidente iraní, Hassan Rohani, Erdogan condenó con firmeza esta operación, que según la prensa fue realizada por un menor de edad.

"Aunque un niño se atreviese a arrancar nuestra bandera nacional, tanto él como los que le envían pagarán el precio", lanzó.

El Estado Mayor del ejército turco había condenado anteriormente "con vehemencia un ataque contra la bandera turca, símbolo de la gloriosa nación turca".

El jefe del principal partido de oposición, el Partido Republicano del Pueblo (socialdemócrata), también denunció la operación. "Nunca podremos aceptar un gesto como este", declaró Kemal Kilizdaroglu, ante la prensa.

La tensión se ha disparado en Lice desde que unos manifestantes bloquearon hace dos semanas una carretera para denunciar la construcción de nuevos puesto militares.

Según el ejército turco y los servicios del gobernador local, unos soldados abrieron fuego el sábado contra unos manifestantes, después de haber sido blanco de balas reales, granadas artesanales y cócteles Molotov.

La muerte de dos militantes kurdos provocó numerosas manifestaciones e incidentes, tanto en el sureste de Turquía, de mayoría kurda, como en Estambul.

El lunes, Erdogan advirtió en contra de toda "provocación destinada a hacer descarrilar el proceso de paz" entablado por el gobierno y la rebelión del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), que pide una mayor autonomía, a finales de 2012.

El presidente Abdulá Gül también hizo un llamamiento a la calma y a la "responsabilidad".

Las conversaciones entre el gobierno islamoconservador y el jefe del PKK, Abudlá Ocalan, que cumple cadena perpetua en Turquía, están en punto muerto desde hace meses.

El conflicto entre las fuerzas gubernamentales turcas y los rebeldes del PKK han dejado más de 45.000 muertos desde 1984.



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