Inmigración genera manifestaciones en California

Entre los activistas antiinmigración de las cercanías de una estación de la Patrulla Fronteriza en el sur de California corría el rumor de que la agencia trataría de nuevo de meter en autobuses a algunos de los inmigrantes que han cruzado de manera ilegal la frontera entre México y Estados Unidos.

En lugar de eso, el viernes por la tarde hubo manifestaciones tanto a favor como en contra de la inmigración.

La multitud de cerca de 200 manifestantes congregada afuera de la estación de la Patrulla Fronteriza en Murrieta mostró carteles y en ocasiones se lanzaron consignas mutuamente. Un cartel decía: "Orgulloso estadounidense LEGAL. No funciona de ninguna otra forma", mientras otro respondía: "¿Se oponen a la inmigración ilegal? ¡Grandioso! ¡Vuelvan a Europa!".

Los policías separaban a ambos bandos, dejando el espacio suficiente para que un autobús pudiera ingresar a la estación.

Sin embargo, no era seguro que algún autobús llegaría el viernes. Las autoridades federales han indicado que por cuestiones de seguridad no darán información sobre el traslado de inmigrantes entre instalaciones de la Patrulla Fronteriza.

A principios de esta semana, la ciudad se convirtió en el centro de un álgido debate migratorio cuando un grupo de manifestantes que ondeaba banderas estadounidenses bloqueó el paso de autobuses con mujeres y niños a bordo que eran trasladados del saturado centro de retención en Texas.

Las autoridades federales esperaban poderlos procesar en la estación en Murrieta, unos 90 kilómetros (55 millas) al norte de San Diego.

"Esta es una manera de lograr que nuestras voces sean escuchadas", dijo Steve Prime, residente de la cercana ciudad de Lake Elsinore. "La tarea principal del gobierno es proteger nuestras fronteras y a nosotros, y no está haciendo ninguna de las dos".

Quienes están a favor de la inmigración afirman que los inmigrantes deben recibir un trato humano y que emigrar para sobrevivir no es un delito.

"Estamos festejando el 4 de Julio y el crisol que es Estados Unidos", dijo Raquel Alvarado, una profesora de Historia a nivel secundaria y residente de Murrieta que hace énfasis en el temor de los inmigrantes en la ciudad de 106.000 habitantes a la discriminación.

"Ellos no desean que sus hijos tengan que compartir la misma aula", lamentó.

El alcalde de la ciudad, Alan Long, se ha convertido en un héroe de quienes exigen políticas de inmigración más severas al criticar los esfuerzos del gobierno federal para hacer frente al flujo de miles de inmigrantes que entran en el país sin autorización, muchos de ellos madres y niños.

Sin embargo, los funcionarios de Murrieta trataron de aclarar los comentarios de Long al decir que él sólo opinaba que la estación local de la Patrulla Fronteriza no era el lugar adecuado para procesar a los inmigrantes y exhortaba a los residentes a contactar a sus representantes federales.

El comunicado emitido el jueves por el administrador municipal Rick Dudley, en el que insinuaba que los manifestantes habían llegado de otros lados de California, lamentaba que los autobuses tuvieran que desviarse.

"Hizo que nuestra comunidad pareciera cruel y desinteresada. Esa no es la Murrieta que todos conocemos y amamos", escribió.

Long dijo el viernes por teléfono que obligar a los autobuses a desviarse no estaba planeado ni era necesario. "No es reflejo de nuestra ciudad. Este polémico tema nos ha puesto de cabeza", dijo Long. "Nos llegó hasta nuestras puertas, y queremos ser parte de una solución".


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