Inspecciones de dispositivos en EEUU alcanzan récord

El gobierno de Estados Unidos inspeccionó una cifra récord de dispositivos electrónicos a viajeros internacionales el año pasado, una práctica que ha generado preocupación entre los defensores de la privacidad.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP por sus siglas en inglés) anunció el viernes que sus agentes en las fronteras inspeccionaron 30.200 teléfonos y otros dispositivos electrónicos en el año fiscal 2017, el cual concluyó en septiembre, un incremento de casi el 60% en comparación con 2016, cuando fueron inspeccionados 19.051 dispositivos.

Pero la agencia hizo énfasis en que los registros representan sólo una pequeña fracción de un total superior a los 397 millones de viajeros internacionales.

“En esta era digital, los registros de dispositivos electrónicos en las fronteras son esenciales para hacer respetar la ley en la frontera de Estados Unidos y para proteger al pueblo estadounidense”, dijo John Wagner, subcomisionado adjunto ejecutivo de Aduanas y Protección Fronteriza, en un comunicado.

Las inspecciones tienen como fin combatir el terrorismo, la pornografía infantil y otros delitos. Pero la práctica ha atraído críticas de los partidarios de la privacidad, quienes argumentan que el gobierno no debería poder registrar dispositivos sin contar con una orden judicial o sin una causa probable.

Los funcionarios de la CBP consideran que el incremento en las inspecciones se debe, en parte, al hecho de que en la actualidad la gente porta más dispositivos _con frecuencia varios a la vez_, al tiempo que hay un creciente volumen de viajeros y de evaluaciones de riesgos.

La agencia también publicó el viernes una directriz escrita actualizada en la que especifica cómo manejar las contraseñas y los datos que estén almacenados en la nube.

Las nuevas normas aclaran que a los agentes sólo se les permite inspeccionar la información almacenada físicamente en un dispositivo, y no los datos guardados en forma remota, como en la nube.

Para evitar que los agentes tengan acceso a información que no deberían consultar, ahora se les requiere pedirles a los viajeros que apaguen la conectividad de red de sus dispositivos, o que ellos mismos la desactiven.

Las contraseñas proporcionadas por los turistas para poder tener acceso a sus teléfonos, computadoras, tabletas y otros dispositivos también deben ser borradas o destruidas de inmediato tras una inspección, se señala en la directriz.

Hace también una diferencia entre los registros básicos, durante los cuales los agentes pueden revisar los contactos de los pasajeros, las fotografías y otros materiales sin una sospecha razonable de que exista un comportamiento delictivo, y las inspecciones más a fondo, en las cuales los dispositivos son conectados a equipos externos con el fin de que sus contenidos puedan ser revisados o almacenados.

Esa revisión más intensa ahora requiere la aprobación de un supervisor y una “sospecha razonable de que existe actividad que viole” la ley o “inquietudes de seguridad nacional”, tal como la presencia del nombre de una persona en una lista de alerta antiterrorista.

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